Recibe dirección de Diversidad Sexual de Jalisco 117 quejas por discriminación
GUADALAJARA, Jal., 26 de mayo de 2026.- Cada temporal deja imágenes repetidas en la Zona Metropolitana de Guadalajara: autos varados, pasos a desnivel convertidos en albercas y tráfico paralizado en avenidas como Avenida Lázaro Cárdenas. Ante el pronóstico de lluvias más intensas este año, el SIAPA comenzó trabajos nocturnos de limpieza y desazolve en uno de los corredores viales más conflictivos durante las tormentas.
Las labores incluyen la intervención de 65 bocas de tormenta, dos cárcamos y el paso a desnivel de los Arcos del Milenio, puntos que históricamente presentan acumulación de agua durante lluvias fuertes.
Los trabajos se realizan de noche, entre las 11 de la noche y las cuatro de la mañana, para evitar un impacto mayor al tránsito vehicular en esta vía que conecta Guadalajara, Zapopan y San Pedro Tlaquepaque.
Aunque cada año las autoridades metropolitanas anuncian operativos preventivos antes del temporal, las inundaciones continúan siendo uno de los principales problemas urbanos de la ciudad, especialmente en pasos a desnivel y zonas donde el drenaje resulta insuficiente ante lluvias extraordinarias o acumulación de basura.
Durante la supervisión de los trabajos, el director del SIAPA, Ismael Jáuregui Castañeda, aseguró que el objetivo es preparar la infraestructura pluvial antes de la llegada de las lluvias más fuertes.
Por su parte, Karina Hermosillo Ramírez reconoció que gran parte de estas labores pasan desapercibidas para la ciudadanía porque ocurren debajo de la ciudad.
Además de Lázaro Cárdenas, en semanas recientes también se han realizado trabajos preventivos en pasos a desnivel como López Mateos, Nodo Colón, Periférico e Industria Textil, Periférico y Colón, así como Camino al ITESO, entre otros puntos identificados como vulnerables durante el temporal.
El operativo forma parte del llamado Plan Preventivo Anual 2026, que inició desde enero con limpieza en vasos reguladores y canales pluviales. Sin embargo, especialistas han advertido en años anteriores que el crecimiento urbano, la acumulación de residuos y la insuficiencia de infraestructura siguen rebasando la capacidad de desalojo de agua en varias zonas metropolitanas.