¡¡¡PLOP!!!
Para muchas familias que sufren la desaparición de un ser querido y que mantienen la esperanza de poder reconocer a su familiar dentro de los cuerpos que se encuentran en el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF), una cámara infrarroja desarrollada con especialistas alemanes es una posibilidad para acelerar los procesos de identificación de personas, sin dejar de lado las demás áreas forenses como la genética, dactiloscopia, odontología, medicina forense, antropología y criminalística.
La técnica consiste en proyectar luz infrarroja sobre la piel, lo que permite que pigmentos y trazos de tatuajes ocultos o borrados por la descomposición se vuelvan visibles nuevamente, esto ofrece una primera hipótesis de identidad y brinda una esperanza a las familias de poder identificar completamente a su ser querido al seguir los demás procesos.
La existencia de tatuajes es clave para el reconocimiento de personas, como lo hacen en la práctica los colectivos en su labor de búsqueda, gracias a los tatuajes en muchos casos las familias los reconocen y continúa el proceso de identificación.
Las Madres Buscadoras como los colectivos cotejan las imágenes en catálogos, con fotos de víctimas, descripciones y fotos de los tatuajes, mismo que se actualiza por lo menos cada dos meses, además aportan a las galerías fotográficas que organiza la Comisión Estatal de Búsqueda, donde se confrontan los registros con los tatuajes encontrados en fosas.
En Jalisco el número de desaparecidos es de 15 mil 878 según el Registro Estatal de Personas Desaparecidas, lo que pone al estado en primer lugar a nivel nacional en personas desaparecidas y hallazgos de fosas clandestinas. Por ello la importancia de mejorar e invertir en los procesos que lleva el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF) para la identificación de los cuerpos, además de reforzar el recurso humano y equipamiento.
Desde 2019, un grupo de médicos forenses alemanes comenzó a trabajar con el IJCF, ofreciendo una mirada externa y herramientas tecnológicas para enfrentar la crisis de desaparecidos que atraviesa Jalisco, actualmente en el Instituto hay un registro de 2 mil 499 cadáveres de personas no identificadas. La luz infrarroja representa una esperanza de poder ponerle nombre y apellido a un desaparecido en Jalisco.




