Doble ciudadanía, derecho a ser votado
Dentro de un vehículo oficial en la colonia Lomas de San Juan, en el municipio de El Salto, Jalisco, fueron encontrados los cuerpos de dos mujeres asesinadas a balazos; pertenecían a la Policía Vial del estado.
Libna Mata Villegas, de 40 años y Gisela Ceballos Quezada, de 28, oficiales adscritas a la Región XII, El Salto, realizaban un operativo contra autos polarizados, al percatarse de un vehículo sospechoso y realizar la detención, los tripulantes las amenazaron y llevaron hasta un lugar oculto en la colonia Lomas de San Juan y al parecer arriba de la unidad les dispararon.
Este crimen lo podemos analizar con perspectiva de género desde una interseccionalidad y debe ser investigado bajo el protocolo de feminicidio. El otro factor es que eran policías, ocupación de alto riesgo con exposición al peligro constante en México.
De acuerdo con la organización Causa en Común, en Jalisco en lo que va del año han sido asesinados 13 policías. Luis Ernesto Chávez Regino, elemento activo de la policía de Teocaltiche, Jalisco, fue asesinado dentro de su casa en abril pasado. Días después fue ultimado en su día de descanso, Ramón Grande Moncada, comisario de la policía de Teocaltiche.
Por otro lado, en el mes de mayo, en el municipio de Tlaquepaque, fueron asesinados, César Gustavo Guzmán González, expolicía tapatío y exagente de la PGR y Carlos Amador Chavela, hidalguense y perito especializado en delitos financieros.
A nivel nacional Guanajuato es uno de los estados con más policías asesinados, 36 elementos de seguridad han sido privados de la vida en este año. Los casos más recientes sucedieron en Celaya y Salamanca.
El común denominador, es la presencia del crimen organizado en los municipios, la forma exponencial en que ha ganado terreno en las localidades deriva en una estructura social donde figuran los grupos delincuenciales que mantienen mayor capacidad de equipamiento y control del territorio, impidiendo las labores de las policías que en el intento de ejercer su autoridad son asesinados.
En cada estrategia de seguridad que se presente, como el reciente Plan Michoacán por la paz y la justicia, la complicidad política criminal es el problema a resolver, mientras tanto las corporaciones se debilitan junto con la confianza en las instituciones lo que complica aún más los esfuerzos por restablecer la paz y la seguridad.




