¡¡¡PLOP!!!
Siempre éticos
Todos hemos, en algún momento, perdido alguna cosa. Quizá la cartera con dinero y/o con nuestra licencia, credencial del INE o tarjetas bancarias, etc. O, quizá haber perdido nuestro smart phone. Y ante esas pérdidas, que generalmente son por simple distracción, nos sentimos tristes o con enojados. ¡Ah, pero qué bien se siente cuando lo recuperamos, cuando un alma caritativa lo llevó al departamento de las cosas perdidas, o nos llamó porque en la cartera, venían nuestros datos!
Desafortunadamente, muchas veces no es así. Perdemos algo y no lo volvemos a ver. Ya sea debido a quien lo haya encontrado, no sepa dónde llevarlo o simplemente, aunque conozca a dónde entregarlo, no lo haga.
Mucha gente considera ésto, un gran logro y pronto lo justifica. - ¡Ah, ya me tocaba tener un iPhone de 30 mil pesos, lo llevaré al empeño! - En vez de empeñarse en devolverlo.
Este año perdí tres celulares. El primero, más bien creo lo sacaron de una maleta. El. Segundo lo dejé en el asiento de un autobús. Cuando volví a la compañía transportista, nadie sabía nada. Nadie lo entregó al chofer. Y si le pides que marquen al celular está apagado. Nadie contesta. Como si hubiese desaparecido de este mundo.
El tercero lo dejé en el baño de donde trabajo. Al día siguiente lo tenía en mis manos. Un joven de estas nuevas generaciones alfa, zeta, u omega, me lo devolvió.
¡Eso es actuar éticamente! ¡Ser honesto! Como dicen en Japón " Si no es tuyo, es de alguien".
Si nuestra sociedad fuera, en gran mayoría honesta no tendríamos tantos robos, saqueos e enriquecimientos ilícitos y, en general, tanto delito por delincuencia organizada o desorganizada.
Así que, seamos, por el bien de todos, honestos. Si algo nos encontramos y haya forma de regresarlo a su dueño, hagámoslo. Prediquemos con el ejemplo. Y apliquemos el principio de la ética: “¡No hagas a otro, lo que no quisieras que te hicieran a ti!




