¡¡¡PLOP!!!
La discusión sobre el agua en Jalisco dejó de ser un debate técnico. Hoy es una conversación sobre el futuro de nuestra ciudad, sobre la responsabilidad de las instituciones y sobre la capacidad que tenemos para construir acuerdos cuando lo que está en juego es el bienestar de millones de personas.
La crisis hídrica que enfrenta el Área Metropolitana de Guadalajara no se resolverá con una sola obra, con un solo gobierno ni con un solo periodo administrativo. Es el resultado de muchos años de rezagos acumulados y, precisamente por eso, requiere decisiones de largo alcance.
En los últimos días el gobernador Pablo Lemus ha sido claro al plantear que el problema del SIAPA no puede seguir postergándose. También ha sido firme al descartar cualquier intención de privatizar el organismo y al explicar que lo que se busca son esquemas innovadores de financiamiento para desarrollar la infraestructura que Jalisco necesita, como el nuevo acueducto Chapala–Guadalajara y la modernización de las plantas potabilizadoras.
Pero además de construir infraestructura, también es indispensable fortalecer las finanzas del organismo.
Por eso resulta acertada la propuesta de crear un fondo con los recursos que se recuperen de los grandes deudores del SIAPA, para destinarlos directamente a obras hidráulicas que mejoren la calidad del agua y fortalezcan el sistema de distribución. Quien durante años ha recibido un servicio público también tiene la obligación de contribuir a su sostenimiento. No puede seguir siendo la ciudadanía cumplida la que cargue con el costo de quienes simplemente decidieron no pagar.
La responsabilidad debe ser compartida.
El propio gobernador ha hecho un llamado para que municipios, organismos públicos, grandes consumidores y todos aquellos que mantienen adeudos con el SIAPA cumplan con sus obligaciones. Esa exigencia es justa. Si queremos un organismo más fuerte, primero debemos sanear sus finanzas y recuperar los recursos que legítimamente le pertenecen. Es difícil exigir responsabilidad a otros cuando desde las instituciones públicas no se predica con el ejemplo.
La discusión del agua no puede reducirse a un intercambio de señalamientos. El momento exige congruencia. Si todos coincidimos en que el SIAPA necesita fortalecerse, entonces todas las instituciones debemos asumir la responsabilidad que nos corresponde.
Desde el Congreso tenemos la obligación de colocarnos por encima de las diferencias partidistas y construir los acuerdos que Jalisco necesita. No es momento de apostar por el desgaste político; es momento de tomar decisiones responsables que permitan resolver un problema que afecta diariamente a millones de familias.
El agua no distingue colores políticos. Tampoco distingue municipios, ideologías o periodos de gobierno.
Estoy convencido de que Jalisco tiene la oportunidad de convertir esta crisis en un punto de inflexión. Hay liderazgo, hay proyectos y existe una ruta para modernizar el sistema hídrico del estado. Ahora hace falta que todos hagamos nuestra parte.
Porque cuando se trata del agua, la mejor política es la que pone por delante el interés de Jalisco.