El Listón Amarillo
Hombre y mujer, ¿complemento o rivales?
La filosofía realista parte de una idea sencilla: la realidad existe y podemos conocerla. No inventamos lo que somos; lo descubrimos. Por eso, cuando nos preguntamos qué es el ser humano, no basta con las modas, las opiniones o las emociones del momento. Hay que mirar la realidad misma.
¿Qué es el ser humano?
El ser humano es una persona. Es un ser corporal y espiritual al mismo tiempo. Tiene inteligencia para conocer la verdad y voluntad para elegir el bien. Puede amar, crear, trabajar, sufrir, aprender y trascender.
A diferencia de los animales, el ser humano no solo vive. Sabe que vive. Puede reflexionar sobre sí mismo, preguntarse por el sentido de la existencia y orientar libremente sus actos.
Desde una visión realista, cada persona posee una dignidad que no depende de su riqueza, belleza, salud o éxito. Vale por lo que es, no por lo que tiene.
El hombre como género
El hombre es una expresión concreta de la naturaleza humana. Comparte con la mujer la misma dignidad, la misma inteligencia y la misma capacidad de amar.
Sin embargo, la experiencia muestra que suele manifestar algunas características propias. Generalmente tiende a orientarse hacia la protección, la iniciativa, la exploración y la búsqueda de soluciones prácticas. Su modo de relacionarse suele enfatizar la acción y la construcción.
Esto no significa que todos los hombres sean iguales ni que estas características aparezcan del mismo modo en cada persona. Significa que existe una riqueza propia en la masculinidad que contribuye al bien común.
La mujer como género
La mujer también es una expresión plena y completa de la naturaleza humana. No es una versión distinta de la persona humana, sino una manera propia y valiosa de ser persona.
Frecuentemente aporta una especial sensibilidad hacia las relaciones humanas, el cuidado de las personas, la intuición afectiva y la atención a los detalles que fortalecen la convivencia.
Esto tampoco implica estereotipos rígidos. Cada mujer es única. Sin embargo, la feminidad posee una riqueza específica que enriquece a la familia, la amistad, la cultura y la sociedad.
La complementariedad
La filosofía realista sostiene que la diferencia no implica superioridad ni inferioridad. Implica complementariedad.
Dos piezas idénticas no se complementan. Dos piezas diferentes pueden hacerlo.
Hombre y mujer poseen la misma dignidad, pero aportan perspectivas distintas. Muchas veces uno observa lo que el otro pasa por alto. Uno aporta fortaleza donde el otro necesita apoyo. Uno ofrece serenidad donde el otro experimenta incertidumbre.
La complementariedad no elimina las diferencias; las armoniza.
Por eso una sociedad sana no busca la rivalidad entre hombre y mujer, sino la colaboración. No se trata de competir continuamente para demostrar quién vale más. Ambos valen lo mismo porque ambos son personas.
La importancia de una relación sana
Las relaciones humanas florecen cuando existe respeto.
Una relación sana requiere:
Cuando falta el respeto, la diferencia se convierte en conflicto. Cuando existe respeto, la diferencia se transforma en riqueza.
Una amistad entre hombre y mujer puede ser una gran escuela de crecimiento humano. Cada uno ayuda al otro a descubrir aspectos de la realidad que quizá no percibía.
La relación matrimonial
El matrimonio es una de las expresiones más profundas de la complementariedad humana.
No consiste únicamente en compartir una casa o una cuenta bancaria. Es un proyecto de vida común. Es la decisión de caminar juntos en medio de las alegrías y las dificultades.
Un matrimonio sano se construye diariamente mediante pequeños actos:
Ningún matrimonio perfecto existe. Existen matrimonios donde dos personas imperfectas aprenden a amarse mejor cada día.
La felicidad matrimonial no surge de encontrar a una persona perfecta, sino de aprender a amar a una persona real.
Ergo:
La filosofía realista nos recuerda que el hombre y la mujer son personas con la misma dignidad. Son diferentes, pero no enemigos. Son distintos, pero no opuestos. Son complementarios y están llamados a colaborar.
Cuando hombre y mujer se respetan, se escuchan y se ayudan mutuamente, la familia prospera, la sociedad mejora y cada persona crece más plenamente.
La grandeza humana no consiste en borrar las diferencias, sino en convertirlas en una oportunidad para amar mejor.
- ¿Cuál es el secreto de que lleven 40 años de casados y se vean tan felices?
- En que, desde el principio, quedamos que yo tomaría las decisiones importantes y ella, las demás.
- Y ¿cuáles decisiones importantes ha tomado usted?
- Bueno, sigo esperando que llegue alguna.
¡¡¡PLOP!!!




