Tortas para los tragones
Por primera vez en la historia de México las mujeres y sus hazañas en la independencia de nuestro país, fueron reconocidas y mejor aún, nombradas, porque lo que no se menciona no existe.
La presidenta Claudia Sheinbaum marcó un antes y un después el pasado 15 de septiembre al ser la primera mujer en salir al balcón presidencial de Palacio Nacional para dar el Grito de Independencia.
En un mensaje de dos minutos, con un vestido del color de la lucha feminista, el morado, emitió un grito fuerte y potente, con vivas a las mujeres que contribuyeron a la independencia y nos dieron patria.
Por primera vez conocimos el nombre completo de doña Josefa Ortiz, sin el Domínguez; Josefa Ortiz Téllez Girón, mujer valiente que anunció que era el momento de luchar; Manuela Molina Medina, mujer indígena que luchó junto a Morelos y recibió el grado militar de capitana; Leona Vicario, con inteligencia y generosidad sostuvo la causa insurgente demostrando que la Independencia también se fraguaba en las letras; Gertrudis Bocanegra, mujer de inteligencia que entregó su vida con firmeza, fue descubierta, sentenciada a muerte y fusilada en la plaza de Pátzcuaro por no dar información de las fuerzas insurgentes al gobierno virreinal. Además, dio lugar a las heroínas anónimas y mujeres indígenas.
En más de dos siglos estas mujeres nunca fueron mencionadas ni en los libros de historia, salvo doña Josefa Ortiz Téllez Girón que por años se le nombró de Dominguez, el apellido de su esposo, pero viene bien recordar que las mujeres no deben ser referenciadas por el nombre de sus esposos, como si fueran de su propiedad o cuando se refieren a “la esposa de”, sino con su propio nombre.
Al día siguiente en su discurso del desfile cívico militar del 16 de septiembre, la presidenta Claudia Sheinbaum volvió a mencionar a las mujeres que participaron en la lucha. Reconocerlas de esa manera es un avance en la búsqueda de la igualdad y derechos de las mujeres, un logro más del largo camino que se tiene que recorrer para tener una sociedad más equitativa y más justa, no dejar de lado a las mujeres que junto a los hombres también lucharon por la independencia de nuestro país, es tirar un ladrillo de la historia androcentrista que se nos había enseñado.




