Tortas para los tragones
El tren como gran necesidad y sus graves tragedias
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Es una tragedia muy lamentable la ocurrida en el Tren Transístmico y el caso aún no ha
quedado claro, más cuando es el segundo descarrilamiento que sufre. El anterior fue el
pasado 8 de diciembre en ese caso en Veracruz, transportando cloro líquido y arena sílica,
como se informó. Hasta este momento el de Oaxaca, ocurrido en el municipio Asunción
Ixtaltepec, fue un grave accidente, pero la Fiscalía General de la República tiene abierta la
investigación para saber lo que pasó realmente. Ha habido alharacas sobre posible
provocación, pero hasta el momento de escribir esta crónica, no había información oficial
al respecto. El accidente se produce cuando la estructura del tren vuelve a tomar carrera en
nuestro país y cuando son varias las obras que se tienen en la mira y a la par configurado el
Tren Maya que reluce, sin que no se hayan producido eventos por fortuna no trágicos. Pero
la del tren es una función que tendrá que vigilarse más a fondo.
REPETIMOS: EL TREN HA CREADO UNA LARGA HISTORIA EN NUESTRO PAÍS
La mención del tren en la vida de México es ilimitada. Hubo un tiempo en el que la gente
se movió en ese transporte. De chica yo me la pasaba en tren buena parte del año; viví
incluso en un pueblo estación de ferrocarril, Estación Bamoa, Sinaloa y en muchos
momentos me refugié en los guardavías, para evitar un accidente. Las vías temblaban. De
Ciudad Obregón a esa estación se hacían tres días y buena parte la gente se la pasaba en los
mohotes, mientras los operarios arreglaban las vías. Recientemente comprobé que de la
ciudad sonorense a la estación, se hacen, con las modernas carreteras –el tren ya no existe
por ese rumbo-, ¡tres horas!. Más tarde ocupé camerines y un día, en un viaje a la ciudad de
México, salí hacia el cabús, para presenciar el paisaje que se alejaba. De pronto entró un
hombre alto, ya grande y se sentó junto a mí. Hizo unos comentarios breves, mientras
perdía la mirada en los rieles que se iban. Después supe que era uno de los hermanos
Almada, los cineastas y paisanos. Fuimos, sin resultados trágicos, Extraños en un tren (
Patricia Highsmith, Anagrama 1983).
LA MÁQUINA 501 SIGNÓ CON SU MUERTE, AL GRAN JESÚS GARCÍA
Sonora tiene una de sus grandes epopeyas en un tren trágico, la famosa máquina 501
(Canción Maquina 501 en voz de El Charro Avitia), con la que el gran héroe Jesús García
ofrendó su vida para salvar a un pueblo, Nacozari. A lo largo de la vida, van surgiendo en
la,literatura, las historias de trenes aderezadas con el suspenso : El misterio del tren azul,
El tren de las 4.50, Asesinato en el Orient Express, todas de Ágatha Christie; las leí de un
tirón. Elena Poniatowska, reconocida por la universidad complutense en España, escribió
El tren pasa primero ( Alfaguara 2007) sobre el movimiento ferrocarrilero de 1959. Se
inspiró en Demetrio Vallejo. La historia del tren nos remonta a la Revolución, la música, los viajes, las despedidas, los encuentros. “Siete Leguas el caballo que Villa más estimaba,
cuando oía pitar el tren, se paraba y relinchaba… “atribuida a Graciela Olmos.
CRÍTICAS INJUSTAS APARTE, EL TREN SE ALZA COMO COSA PERENTORIA
Dentro de su larga historia, el tren se ha prestado tanto a la crítica, como a la broma. El
autor de Tampico hermoso, Samuel Margarito Lozano, usaba una frase alburera en sus
canciones, ante un cuerpo muy evidente: ¡Ay mamá que tren tan grande que solo el cabús le
veo!. Eso y más, mientras la discusión sobre el tren se elevaba a los más altos niveles.
Recuerdo que especialistas de la UNAM publicaron en el suplemento Investigación y
Desarrollo ID, de La Jornada, (enero 2015, número 326, año XXIII) que el país es
tecnológicamente apto para manufacturar trenes de alta velocidad como será el de la vía
México-Querétaro. Si es así, ¿por qué recurrir a tanta empresa y tecnología extranjeras?, se
preguntaban. En cuanto a las críticas de la oposición en torno al proyecto en marcha de
ese transporte y más de tan tristes accidentes, que ponen las bases para que nos arrolle el
tren, está la evidencia de que pese a los tropiezos y a las tristes tragedias, el tren se levanta
como una necesidad perentoria de ser cubierta.




