Recibe dirección de Diversidad Sexual de Jalisco 117 quejas por discriminación
GUADALAJARA, Jal., 7 de septiembre de 2026.- Con el misticismo que envuelve a las tierras norteñas, Ildelfonso Lozano, fundador de Fuego Bravo, guió una cata que desnudó el alma del sotol. No es una bebida cualquiera; es el elíxir que los rarámuris llaman sereque, un tributo a la paciencia y a la resiliencia de la naturaleza.
Lozano platicó que esta planta silvestre —custodia del desierto— tarda entre 20 y 30 años en madurar, y se necesitan de dos a tres cabezas para forjar una sola botella.
Su longevidad es un milagro: se han hallado ejemplares con más de 100 años de historia, capaces de resistir el clima más hostil. Es una bebida que entra en la Denominación de Origen.

Desde su fábrica en Aldama, Fuego Bravo honra este legado. El viaje sensorial unió la tradición con el paladar al degustar sus dos joyas: el Plata Puro y el Plata Carney, este último un destilado con pechuga de res.
El maridaje perfecto evocó las raíces del estado, entrelazando cada trago con el sabor de la carne seca, el toque fresco de la manzana y el dulzor de la nuez garapiñada. Una experiencia mística en cada sorbo.
Para mayor información sobre catas y conocer sus productos búscalos en redes como Sotol Fuego Bravo.




