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GUADALAJARA, Jal., 12 de septiembre de 2026.- La migraña es un tipo de dolor de cabeza que puede llegar a interferir de manera importante con las actividades cotidianas, presentándose acompañada de síntomas como visión borrosa, sensibilidad a la luz y al ruido, náuseas y vómito.
Por ello, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Jalisco recomendó buscar atención médica cuando los episodios sean frecuentes o incapacitantes.
En el marco del Día Internacional de Acción contra la Migraña, que se conmemora este 12 de septiembre, el médico adscrito al servicio de Neurología del Hospital de Especialidades de la dependencia, Francisco Javier Frías Márquez, explicó que característicamente el dolor puede presentarse en uno de los lados de la cabeza, aunque las manifestaciones varían entre pacientes.
El especialista indicó que existen diferentes tipos de migraña y una de sus principales clasificaciones distingue entre migraña con aura y sin aura. En la primera, antes de comenzar el dolor, pueden aparecer síntomas visuales como destellos de luz o alteraciones en la visión, mientras que en la segunda estas manifestaciones previas no se presentan.
Asimismo, detalló que la enfermedad puede clasificarse de acuerdo con la frecuencia de los episodios. El neurólogo señaló que cuando el dolor aparece por más de 15 días puede tratarse de una condición crónica; sin embargo, advirtió que incluso episodios menos frecuentes requieren atención cuando resultan altamente incapacitantes e impiden desarrollar las actividades habituales.
Frías Márquez explicó que el tratamiento puede orientarse tanto a controlar el dolor durante una crisis como a prevenir nuevos episodios. Dependiendo de las características y evolución de cada paciente, el IMSS dispone de alternativas terapéuticas en los distintos Niveles de Atención, incluyendo tratamientos especializados para casos crónicos o que no responden adecuadamente al manejo inicial.
Entre estas alternativas se encuentra la aplicación de toxina botulínica en determinados pacientes con migraña crónica y refractaria, mediante un protocolo que contempla distintos puntos de aplicación alrededor del cráneo y cuello. En casos de mayor complejidad, también pueden emplearse procedimientos especializados para contribuir al control del dolor.
El neurólogo destacó que el tratamiento farmacológico debe acompañarse de medidas cotidianas y de la participación activa del paciente. Dormir adecuadamente, mantener horarios regulares de alimentación, evitar ayunos prolongados, limitar el exceso de cafeína y realizar actividad física de manera constante son acciones que pueden contribuir al control de la enfermedad.
“Cada paciente tiene sus propios factores desencadenantes; pueden ser determinados alimentos, el estrés, el ayuno u otras circunstancias. Es importante identificarlos para tratar de evitarlos”, señaló.
Finalmente, el médico recomendó no normalizar un dolor de cabeza que aparece reiteradamente o que afecta la capacidad para trabajar, estudiar o realizar las actividades diarias. Una valoración médica oportuna permite establecer el diagnóstico y tratamiento adecuados, además de evitar que la enfermedad evolucione hacia formas crónicas y más difíciles de controlar.




