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PUERTO VALLARTA, Jal., 8 de mayo de 2026.- En Puerto Vallarta, la historia de María Guadalupe Martínez Rivera refleja el reto cotidiano que enfrentan muchas mujeres al combinar la maternidad con una carrera profesional exigente como el periodismo.
A sus 35 años, Lupita Martínez —como es conocida— es madre de una niña de 10 años, esposa y periodista con más de una década de experiencia, en la que incluso ha sido reconocida con un premio estatal de periodismo digital. Sin embargo, detrás de los logros profesionales existe una rutina intensa que comienza desde las primeras horas del día.
Su jornada inicia alrededor de las 5 de la mañana, cuando prepara alimentos, organiza las actividades del hogar y alista a su hija para ir a la escuela. Entre prisas, decisiones y constantes ajustes, describe este proceso como una “odisea” diaria, marcada por la dinámica de criar a una menor que comienza a construir su propia personalidad.
Tras cumplir con la primera parte del día, divide su tiempo entre coberturas, redacción y compromisos laborales, mismos que procura terminar antes del mediodía para poder recoger a su hija a la salida de la escuela. A partir de ese momento, su trabajo continúa, pero ahora con su hija a su lado, combinando responsabilidades profesionales con el cuidado y atención que requiere la menor.
Criada en un entorno familiar tradicional, Lupita reconoce que su vida actual es muy distinta a la que vivieron generaciones anteriores en su familia, donde el rol de la mujer estaba enfocado principalmente al hogar. Hoy, enfrenta el desafío de cumplir simultáneamente con los roles de madre, esposa y profesionista.
"Si queremos ser profesionistas, tener hijos, casa, Rol de madre, rol de esposa. Tenemos que sortear muchas cosas y no nada más siendo mujer, periodista, madre", expresó.
La periodista admite que uno de los mayores retos es la incertidumbre constante sobre si está brindando la mejor educación y calidad de vida a su hija. A pesar de ello, asegura tener la convicción de que su esfuerzo está guiado por el amor y el compromiso total hacia ella.
Su vocación por el periodismo surgió desde la infancia, influenciada por figuras mediáticas y por una experiencia familiar que la acercó al consumo constante de noticias. Desde entonces, su carrera se ha desarrollado principalmente en medios digitales, adaptándose a las nuevas herramientas del oficio.
No obstante, reconoce que el ejercicio periodístico también implica riesgos, así como una alta demanda de tiempo y energía, lo que lo convierte en una profesión particularmente compleja para quienes también desempeñan la maternidad.
"Y a mí yo estoy como que me ha costado. Me ha costado porque pues venir de un seno familiar tradicional. Y querer cumplir el seno tradicional más lo profesional. Me ha costado mucho trabajo. Ahí voy. Hay veces que me abrumo, como sea. Pero sí se puede. Sí se puede. Luego vienen los pensamientos de culpa por criar a mi hija de cierto modo, por ver que tiene que hacer miles de malabares para salir adelante porque al final de cuentas es mi ejemplo el que va a seguir. No le estoy dando otro ejemplo. A mí sí me dieron otro", destacó.
Para Lupita Martínez, ser madre y periodista no es una tarea sencilla, pero sí una realidad que enfrenta con determinación todos los días, en medio de una sociedad que continúa transformando los roles tradicionales de la mujer y que plantea nuevos desafíos para quienes buscan desarrollarse en múltiples ámbitos.