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GUADALAJARA, Jal., 24 de abril de 2026.- En el pueblo dominicano, Cabarete, la música de bachata es una forma de vida. Desde pequeños escucharla en cada rincón es natural. Aquellos que poseen el talento son formados desde pequeños para mantener esta música vigente.
En entrevista con Quadratín Jalisco, Benjamín de Menil, productor de la película Agridulce, que es dirigida por Frank Pavich, platicó sobre este proyecto que llega a la Perla Tapatía a través del Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG).
¿De qué habla Agridulce?
Agridulce se trata de un grupo de niños y jóvenes en la República Dominicana, de un pueblito, que están aprendiendo la música bachata, cómo tocarla y a través de aprender de esa música, sobre su cultura musical están aprendiendo cómo vivir.
¿Cómo surgió este proyecto?
Lo primero es que soy productor de bachata desde hace mucho tiempo y en el 2013 fundé una Academia de música bachata y fue en esa experiencia como director de la Academia, viendo esos niños tan emocionados para aprender y el talento que tenían, que yo sentí que había que documentar eso y traerlo al mundo, y quizás a través de eso, inspirar otros proyectos. Como otros proyectos de formar academias de música en otras partes del mundo, y academias enfocadas en la cultura local.

¿Cómo se acercó a usted Frank Pavich?
Bueno, a Frank lo conocí a través de un amigo. Pero yo fui gran admirador de su película Jodorowsky's Dune. Empecé hablando, ya había empezado la producción de Agridulce. Para mí es mi primera película. Se necesitaba alguien, un profesional con experiencia para ayudar a guiar la película. Entonces empecé hablando con Frank sobre el sujeto, mostrándole cosas que se habían rodado, a él le gustó mucho. Después lo hicimos juntos. Una colaboración muy bonita, artística y creativa.
¿Qué tanto pudo involucrarse en este proyecto?
Yo estaba involucrado en todos los aspectos. Yo operaba la cámara. Yo soy también como productor de música, tengo mucha experiencia como ingeniero de sonido. Entonces yo estaba haciendo esa parte también. Montaje. En todos los aspectos. Yo estaba funcionando un poco como codirector de la película. Me considero como alguien creativo también.
Pero fue una colaboración. No solamente entre yo y Frank, pero también había la persona principal de montaje, Fabián Caballero, otro genio de cine, también Nicolás Ordonez, un señor colombiano como cinematógrafo, y también ayudó con las entrevistas. Entonces había como todo un equipo. Cada uno colaborando y llevando lo suyo a la producción.

La música, juega un papel muy importante. ¿Cómo se trabajó para la película?
Lo que tiene la película, es que mucha de la música que sale es música de los mismos niños, son composiciones de los mismos niños, otras de sus padres también. La música sale muy orgánicamente en la película y casi muy poco nosotros tuvimos que poner de soundtrack, porque la música también sonaba en los barrios, en todos lados. Entonces orgánicamente la música sale en todas partes.
Hay una frase muy bonita en la cinta. “Cuando me muera no quiero que me lloren, quiero que me canten. ¿Se siente relacionado con esta frase?
Se siente el agridulce. Y eso sale de una niña pequeña. Una niña de 10 años. Que salió con esa idea. Me gustó tanto. Tan profundo.
¿La comparte como músico?
Sí. Ella dijo que cuando muera no quiero que lloren, quiero que canten. Sí, porque ella dice que todo el mundo va para el cielo.

¿Qué es para usted la bachata?
Bueno, la bachata es sentimiento. Como el título de la película, Agridulce, tiene la parte triste. La tristeza que a veces la música puede explicar. Esas emociones tan directamente. Y también tiene lo alegre. La parte dulce, pero también de baile, de fiesta, de tranza, de ritmo. Esa combinación de tristeza, de emoción, de melancolía, con alegría. Eso es lo que tiene la bachata. Y mucho, en cantidad.
¿La Academia de Bachata ha servido para sacar a los niños de situaciones de violencia?
Bueno, como se ve en la película, esos niños a veces tienen situaciones muy difíciles, pero yo diría que eso es parte de la experiencia humana. Cada ser tiene sus momentos difíciles, y la música sirve, ayuda al ser humano a superar cualquier cosa.
Porque es algo espiritual. Es como orar, escuchar una música o tocar una música, y uno se sale de sus problemas personales y se comunica con el universo o con sus compañeros también.
Y entonces tiene esa parte también la disciplina de aprender a tocar un instrumento. Eso da una orientación a un niño muy importante. Y a través de, especialmente quizás niños donde no existen muchas oportunidades educativas, eso de estudiar música les enseña que se puede enfocar en algo, se puede dedicar a algo y crecer y aprender. Así se ve en la película que realmente ellos se aprovechan de estudiar música.

¿Es difícil hacer cine en República Dominicana?
Yo diría que sí y no. Lo primero es que la República Dominicana es un sitio que, con tanto color, tanta riqueza cultural, también del medio ambiente, de todo, eso llama al cine. Llama no solamente a un documental sobre la bachata, al cine de ficción, de cualquier cosa.
Hay un montón de historias en la República Dominicana y pienso que entonces es una tierra fértil para el cine, como muchas tierras, yo diría aquí en México también. La parte difícil siempre es, bueno, la parte económica, el tiempo que requiere hacer una buena película. Se necesita mucha dedicación, mucho sacrificio.
¿Cuál es la ruta que seguirá la película?
Bueno, antes de Guadalajara fuimos a South by Southwest, en Austin, Texas, y ahora se va a presentar en Australia. Se va también a presentar en otro festival documental en México. No me acuerdo las fechas. Ya me están enterando de todo eso recientemente, entonces no tengo todas las fechas. Pero sí, vamos a hacer gira mundial de festivales, y luego esperamos salir en salas de cine, y luego, claro, en todo eso de los digitales también.
¿Buscarán tenerla en plataformas de streaming?
Claro que sí, sí. Pero esperamos en México de salir en las sales de cine. Aquí en el Festival de Guadalajara estamos haciendo muchos enlaces, entonces sí, con los poderes arriba y por todos lados, esperamos que podamos llegar.





