Ha*Ash reclama su trono en las Fiestas de Octubre
GUADALAJARA, Jal; 3 de octubre de 2026.- La lluvia cesó justo a tiempo para que Alejandro Sanz regalara una noche inolvidable a los tapatíos en el Coliseo GNP de Guadalajara.
Las nubes se fueron y el cantautor apareció en el escenario unos 30 minutos después de las 21 horas. Las luces se apagaron y la emoción se encendió. En la pantalla del centro apareció primero un signo de interrogación cuya respuesta vino después. ¿Y ahora qué? Ahora... Música.
Con Desde cuándo, el madrileño abrió la noche. Los impermeables quedaron fuera y comenzó el canto, el disfrute, la alegría de tener de nuevo la gira actual de Sanz en un escenario nuevo.
A esta interpretación siguió Por bandera, un tema de antaño con una letra que, ahora más que nunca cobra un sentido significativo. El cantante tomó una bandera de México que le ofrecieron desde el público y la ondeó orgulloso mientras cantaba “ y sin ánimo de molestar les diré, a los que juegan a ser Dios, que son mayorcitos, para hacer el poli y el ladrón…”.
Le siguieron temas como Bésame, A la primera persona y la emblemática Mi soledad y yo. El cantante agradeció al público presente y porque Guadalajara le regalaba una noche despejada: Linda la noche que hemos dejado, la hemos pedido expresamente para ti, para nosotros, pues esta es su noche, gracias por recibirnos una vez más aquí en Guadalajara, los queremos muchísimo. Mi hija Manuela que está aquí, más tapatía no puede ser. Un motivo más para querer a esta tierra…”
Con El vino de tu boca, continuó una noche que ya pintaba muy bien, llena de éxitos nuevos y canciones de antaño que, con Alejandro ya son un clásico. Le siguieron Try to save your song, interpretada por uno de sus músicos. El madrileño volvió al escenario para cantar Quisiera ser, y ponerle el toque reflexivo a la velada con Hoy no me siento bien, tema que interpretara originalmente con Grupo Frontera.
Regálame la silla donde te esperé, la tan esperada interpretación de Amiga mía, Deja que te bese, Las guapas, y Cuando nadie me ve, siguieron en un concierto que para entonces el público no deseara que acabara. El alma al aire, Mi marciana y aquello que me diste con ese final que sólo los fanáticos de siempre conocen y disfrutan con el sonido de un cristal roto.
Sanz volvió a dar muestra de su gran sentido del humor al dirigirse a Alberto, un acompañante de una fanática. En tono sarcástico le mencionó “bienvenido Alberto, a nuestro universo, Alberto. Además, son sólo seis horas, qué más tienes qué hacer, y es sábado, bueno, vamos a empezar porque si no van a ser más y no quiero que Alberto se sienta mal aquí. Guadalajara, TE QUIERO UN CHINGO”.
Continuó con No es lo mismo, que puso de pie a la gradería que había permanecido sentada y a la expectativa. Ya había ánimo de gritar “Y lo que digan de nosotros, léeme los labios a mí me vale madre”.
En penumbras, y en la recta final del concierto, Alejandro Sanz presentó a los grandes músicos que le acompañan. Y si fuera ella no podía faltar, lo mismo que la que para muchos, resulta ser una favorita: ¿Lo ves? En la que se sienta sólo al piano, e interpreta una de las letras más desgarradoras de su repertorio.
El final llegó cuando comenzaron a sonar los acordes de Corazón partío, la canción que le ha dado más fama, pero esta vez interpretada también en su versión lounge, convirtiendo al GNP en una auténtica fiesta, una fiesta que se disfrutó de principio a fin y en excelente compañía.




