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GUADALAJARA, Jal., 15 de enero de 2026.- El Hospital Civil de Guadalajara Fray Antonio Alcalde pasó de atender 67 casos de niñas, niños y adolescentes con depresión y ansiedad en 1997 a alrededor de dos mil registros en 2025, un incremento sostenido que refleja cambios profundos en la dinámica social y familiar, así como una mayor exposición a la violencia y a las pantallas.
Así lo advirtió el jefe del Servicio de Paidopsiquiatría de la institución quien explicó que este aumento se relaciona principalmente con pérdidas familiares, transformaciones en la vida cotidiana y el uso intensivo de tecnologías, en un contexto donde la niñez y adolescencia enfrentan una mayor vulnerabilidad al encontrarse en pleno desarrollo de la personalidad y del proyecto de vida.
La violencia en todas sus formas es identificada como la principal causa del deterioro de la salud mental en este grupo de edad. Maltrato físico y emocional en el hogar, acoso escolar, ciberbullying, desapariciones y asesinatos forman parte de una realidad que fragmenta la estabilidad psíquica de las y los menores.
“Es uno de los problemas importantes que vemos en la consulta día con día, todas las violencias física, emocional, psicológica y sexual. Secuestro, desapariciones, acoso escolar, ciberbullying, problemas de violencia entre pareja que los niños perciben, situaciones de violencia en la comunidad, todo ello va a propiciar eso en los niños”.
A este panorama se suman largos periodos de soledad y ocio en casa, derivados de las jornadas laborales de madres y padres, lo que deja a niñas y niños sin acompañamiento emocional. En muchos casos, esto los conduce a refugiarse en videojuegos, chats o páginas de internet no aptas para su edad, con contenidos violentos que pueden generar secuelas severas.
“Tenemos casos de niñas, niños y adolescentes que ingresan a páginas que lastiman su mente, juegos violentos, mensajes violentos donde quedan tan marcados que empiezan con un estrés postraumático, como haber ido a la guerra. La mente ya no es igual para ese niño; entonces, empieza en cadena a tener problemas graves. Hay juegos muy muy peligrosos, como un caso que tuvimos en que el niño tenía como último reto del videojuego matar a sus padres”.
Los efectos suelen manifestarse primero con alteraciones del sueño y miedos constantes, y en fases más avanzadas con depresión, ansiedad y abandono escolar, debido a una disminución del rendimiento académico.
“Lo que vemos son problemas en la escuela por las violencias, problemas en la comunidad porque son violentados, o niñas y niños que empiezan con cambios que parecieran mínimos, pero que se va a expresar cada vez más en la conducta. Lo que el niño no puede expresar con su pensamiento lo expresa con su conducta. Entre más pequeña sea la persona, más serán expresadas las emociones por su conducta, ya en la pubertad puede expresar más con las palabras”.
No todos los casos llegan directamente a la Unidad de Paido psiquiatría. Algunos menores ingresan primero a urgencias con golpes u otros signos de violencia, desde donde son canalizados a atención psicológica o psiquiátrica especializada.
Atención especializada y papel de la familia
El Hospital Civil Fray Antonio Alcalde es una de las pocas instituciones públicas del país que cuenta con hospitalización psiquiátrica infantil. De los casos atendidos cada año, entre 200 y 300 requieren internamiento de una a dos semanas para estabilizar cuadros de agitación o ideación suicida.
Con una atención integral, que no se limita al tratamiento farmacológico, el hospital reporta un 99 por ciento de éxito en la recuperación, siempre que exista colaboración entre el personal médico, la familia y la escuela.
La detección temprana es clave. Se recomienda a madres y padres no minimizar cambios de conducta y buscar ayuda profesional de manera oportuna.




