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GUADALAJARA, Jal., 11 de julio de 2026.- El cineasta Christopher Nolan se aventura en el terreno de la mitología clásica con su proyecto más ambicioso a la fecha. El próximo 16 de julio llegará a los cines de México La Odisea, una producción que promete transformar la épica de Homero en un evento cinematográfico de escala monumental, priorizando los escenarios reales, la investigación histórica y el rechazo a los efectos digitales excesivos.
A través de un comunicado, el multipremiado director compartió su motivación detrás de este largometraje: "—La Odisea— es un trabajo increíble que es extremadamente importante para la historia del mundo y el desarrollo de la cultura, pero nunca ha sido adaptado como un blockbuster moderno". El realizador detalló que buscó el reto de moldear el universo mítico de la Antigua Grecia bajo una óptica inédita, inyectando su propia sensibilidad estética y de textura mediante filmaciones en entornos naturales.
Reglas de un mundo mitológico
Para materializar este viaje, Nolan unió fuerzas nuevamente con la diseñadora de producción Ruth De Jong (nominada al Oscar por Oppenheimer). De Jong describió el proceso como uno de los mayores desafíos de su trayectoria debido al balance entre la escasez de certezas históricas y la fantasía. "La Odisea es mitología. Hay ciertos aspectos históricos, pero esa historia es incompleta, vaga o controvertida; requiere interpretación", apuntó la diseñadora, detallando la necesidad de instaurar primero las reglas lógicas de ese mundo para después levantar las estructuras físicas sobre ellas.
La solidez visual de la cinta se construyó sobre un exhaustivo estudio de la Edad del Bronce. De la mano de la investigadora visual Lauren Sandoval, el equipo analizó los registros arqueológicos disponibles para cimentar la ficción. Emma Thomas, productora de la película, remarcó que comprender qué elementos de la Guerra de Troya cuentan con sustento real fue vital para dotar al filme de una coherencia interna indiscutible, combinando la especulación fundamentada con el diseño a gran escala.

Rodaje global y sets colosales
Fiel al purismo técnico que lo caracteriza, Christopher Nolan optó por un despliegue internacional que abarcó locaciones en Marruecos, Grecia, Italia, Islandia, Escocia y Estados Unidos. Cada región fue seleccionada minuciosamente para proveer una identidad única a los reinos de la epopeya, escapando de los clichés tradicionales del cine de época. “Queríamos un tono sencillo, moderno y cercano que diera solidez a la historia”, explicó el director.
El esfuerzo constructivo de la producción se tradujo en hitos monumentales:
Con este despliegue de artesanía cinematográfica, La Odisea de Christopher Nolan se perfila como un llamado a la espectacularidad tangible dentro de las salas de cine, fusionando la literatura imperecedera con el alcance técnico del siglo XXI.




