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GUADALAJARA, Jal., 21 de agosto de 2026.- Convencida de que la política puede ser utilizada para ayudar a quienes más lo necesitan y abrazando la ideología de Morena de “primero los pobres”, la diputada local por Tonalá, Martha Arizmendi trabaja desde el Legislativo para lograr un estado más justo y donde la felicidad sea una realidad.
En plática con Quadratín Jalisco, la legisladora morenista admitió que tiene sus sueños puestos en Tonalá, donde existen grandes oportunidades de apoyar a la población y lograr el reconocimiento que merece por su tradición alfarera.
—¿Qué pasa con Tonalá y Martha Arizmendi para buscar la candidatura?
Pues estamos trabajando por ellas, estamos listas. Sé que nuestro municipio, a 153 años de su fundación, nunca ha tenido una presidenta municipal, entonces la población está preparada también para que pueda encabezar el trabajo una mujer.
Y si la población y mi partido así lo definen, pues ahí estaremos. Estamos preparadas con toda la capacidad y, sobre todo, con la cercanía que hemos venido trabajando con la población. Ellos son los que van a tener la última palabra.
—¿Qué le puede ofrecer Martha Arizmendi a Tonalá?
Mucho trabajo, resultados, capacidad, cercanía, honestidad, que es con lo que he estado trabajando de siempre.
Siempre me van a tener cerquita de ustedes, luchando por sus causas y trabajando porque se cumplan sus necesidades y, vuelvo a decirlo, para que sean felices también.
Qué fuerte poder pasar a la historia como la primera presidenta municipal. Es un gran compromiso, más que una fuerza, es un gran compromiso que llevamos porque somos el 53 por ciento de la población.
Las mujeres hemos demostrado. Tenemos nuestra primera mujer presidenta de México, pero con ella llegamos todas. Llegamos las que queremos ser abogadas, científicas, deportistas, arquitectas. Tenemos toda la capacidad y lo hemos demostrado.
Sí será una gran responsabilidad que después de 153 años una mujer pueda encabezar este gran proyecto en un municipio con tanta competitividad, lo digo electoralmente hablando, porque somos dentro de los primeros bloques, somos el municipio número cinco con más población en México.
—¿Quién es Martha Arizmendi?
Martha Arizmendi es una mujer humanista, una mujer cuatro transformadora, una mamá que le gusta apoyar a quienes están cerca de nosotros, a quienes menos tienen.
Tengo 47 años, soy politóloga y también tuve la gran oportunidad de poder estudiar un doctorado en Administración Pública.
—¿Dónde estudió el doctorado?
En el Instituto de Administración Pública del Estado de Jalisco, pero soy leoncita de corazón, desde la preparatoria, la licenciatura y la maestría en la Universidad de Guadalajara.
—¿De dónde nació el interés por involucrarse en la política?
Yo creo que fue desde pequeña. La verdad es que yo me quedé sin padres muy joven. A los 14 años perdí a papá y a mamá y me quedé bajo el cuidado de mis tíos.
Ahí aprendí muchos valores como la solidaridad, el apoyo a los demás, el trabajo con honestidad; valores que he vivido y que fueron parte de mi vida desde que tengo el uso de razón.
Pero, dado que me quedé sin padres, tuve que vivir estas carencias. En una familia que no teníamos recursos económicos, pues me puse a estudiar la preparatoria, aunque trabajé también un poquito más chiquita.
Yo vendía billetes de lotería. Muchos no lo saben, pero vendía billetes de lotería a los 12 años.
Han sido recuerdos muy bonitos desde mi niñez, mi juventud, pero nació este amor de ver, dentro de las carencias que yo tenía dentro de la familia y después cuando me trasladé a la preparatoria, que dije: ¿por qué no todos los jóvenes tenemos las mismas oportunidades?
Y ahí ya veía yo que sí había una diferencia entre los jóvenes que tenían más oportunidades de desarrollo, de estudiar, y los que o nos íbamos de raite en el camión o desayunábamos o le tomábamos copias a los libros porque en aquel entonces no había Internet.
Pero nació de querer ayudar a los demás, que siempre ha sido como una lucha, como mi objetivo de vida.
Siempre nos preguntamos qué objetivo de vida tenemos, qué venimos a hacer en este mundo, y yo creo que lo tengo muy claro: el servir a los demás, el apoyar a quienes menos tienen.
De ahí empecé a ayudar a las comunidades, a mis compañeros en la preparatoria, seguí el tema de estudiar, me involucré en temas políticos desde la preparatoria y después, al estudiar Ciencias Políticas, dije: “Oye, sí, ¿qué hace y qué no hace el gobierno para ayudarnos?”.
Y pues para saber qué hace y qué no hace el gobierno tenía que estudiar algo afín.

—¿Cómo fue integrarse a Morena?
La verdad es que integrarme a Morena ha sido una de las historias más importantes en mi vida.
Primero ser madre, segundo servir a la población, pero el estar en Morena me ha permitido conocer de lleno un movimiento que necesitaba nuestro país, un movimiento que ha sido forjado por liderazgos tan importantes como lo fue y lo es Andrés Manuel López Obrador y ahora nuestra presidenta de México, quienes nos han enseñado principios del humanismo.
—¿Qué significa para usted el humanismo?
El humanismo es Morena, es servir a quienes menos tienen, que haya políticas públicas, principios que nos rijan como servidores públicos, como no mentir, no robar, no traicionar, la honestidad, la cercanía, el apoyo a las comunidades, el escuchar a quienes más nos necesitan.
Es un movimiento tan importante que el país vino a sacudirse con este nuevo liderazgo y con un gobierno emanado de la Cuarta Transformación, como es Morena, y del cual me siento orgullosa de formar parte.
Soy una mujer humanista porque vivo estos principios desde mi mundo particular, en el que me relaciono con mis familiares, con mis amigos, pero en lo público también, en el que, gracias a la población, gracias al pueblo que me ha puesto y dado la oportunidad de servirlos desde el Congreso del Estado de Jalisco y como regidora anteriormente en Tonalá, y estar en espacios públicos que significativamente voltean a ver en apoyar a la población y a quienes más la necesitan.
—¿Qué tan difícil es cambiar la imagen de la clase política en un país tan dividido? ¿Cómo convencer a las personas de que los políticos valen la pena y que pueden creer en ellos?
Yo creo que la nueva forma en la que debemos hacer política todos, y aunque ya tenemos algunos años recorridos, siempre mi política de ser es estar cercanos a la población porque no tenemos nada diferente a la población, sino, por el contrario, tenemos una gran responsabilidad de brindarles apoyo, de servir y de darles resultados.
Yo creo que no hay un hilo negro que hay que encontrar de cómo ser diferentes, sino que nos conozcan como personas, desde el ser de nuestra esencia y en los hechos como somos.
Y es ahí donde, a lo mejor, muchos políticos han olvidado los orígenes y yo soy una mujer agradecida de mis orígenes, honro mi sangre, mis raíces, mi cultura, mi país.
Aparte de que soy mamá, pues bueno, tenemos que ser un ejemplo porque nos miran. Los jóvenes nos ven, los adultos mayores nos ven, toda la población. Estamos en una vitrina pública, sin duda alguna, en donde nuestros hechos dicen más que lo que hablamos.
Yo creo que es la congruencia. Cuando somos congruentes, genuinos, no necesitamos voces, no necesitamos hablar rimbombante a las personas. Lo que quieren es sentir esa cercanía y que tenemos la misma empatía, que tenemos las mismas necesidades.
Que también me preocupo si mi hijo está estudiando, no está estudiando; si está seguro, no está seguro; si tiene que comer, no tiene que comer. Y eso es parte de la cultura que debemos cambiar respecto a la imagen que se tenía de la política.
—Martha Arizmendi es diputada por un distrito de Tonalá. ¿Qué significa Tonalá para usted?
Mi Tonalá es mi todo. Es la tierra que me recibió con los brazos abiertos, que me abraza, que la población me hace sentir ese sentido de responsabilidad de darle respuesta, no solamente a los más de 70 mil, 80 mil votos que tuve.
Tenemos una población de 700 mil habitantes que convergen de varios lugares de la República. Muchos son nacidos ahí.
Mi Tonalá es cultura, es arte, es tradiciones, es mujeres y hombres que se esfuerzan todos los días, que trabajan; que hay cultura, hay valores muy arraigados que debemos seguir protegiendo con las nuevas generaciones.
Pero también es un municipio transformador donde los ojos del mundo están puestos en Tonalá por nuestra artesanía, porque hay un corredor industrial, porque habemos hombres y mujeres que trabajamos todos los días y que aportamos también económicamente al crecimiento del municipio, de Jalisco y de México.
—Alguien reclamaba que no se podía ver a Tonalá como el patio trasero de la Zona Metropolitana, que se le tenía que dar el lugar que merece. ¿Lo merece?
Lo merecemos y lo hemos exigido y hemos alzado la voz.
Yo creo que ya no es correcto que digan que somos el patio trasero, porque de entrada la población es una población, como lo mencioné, con mucha capacidad, con mucha historia, con mucho arraigo.
Cuando salimos a platicar en las calles con los adultos mayores, que nos cuentan historias de que, por ejemplo, los artesanos, nuestras artesanas y artesanos que tienen cinco generaciones realizando este gran oficio y que gracias a ellos también somos reconocidos a nivel internacional, debemos de darle lo mejor al municipio.
Lo merecemos como población. Merecemos tener servicios públicos dignos, servicios públicos donde nos hagan sentirnos felices.
—¿Por qué habla de buscar la felicidad de las personas desde la política?
Siempre digo que es parte de este movimiento y también de encontrarle el sentido a la política: buscar la felicidad de las personas.
La felicidad de las personas la encontramos cuando yo apoyo a alguien a que sí tenga un trabajo honesto, a que sus hijos sí estén estudiando, a que yo tenga un entorno, una comunidad donde haya parques, jardines, donde pueda hacer los lazos familiares y lazos de mi comunidad, donde encuentre entornos de paz, de seguridad.
Eso es parte de la felicidad.
Lo he escuchado cuando recorro las calles y le toco las puertas a los vecinos y escuchas: “Oye, ¿qué necesitas?”. “Oiga, yo sería feliz si yo viera a mi hijo siendo profesional, estudiando una carrera”. “Oiga, yo sería feliz si me ayuda a encontrar el trabajo”.
Entonces eso lo conviertes, lo guardas en el trabajo y en la vida diaria y te quedas con el objetivo de buscar que esa población sea feliz en razón a entregar resultados y respuestas a los servicios públicos que ellas nos piden.

—¿Vas a seguir caminando las calles de Tonalá, escuchando a la población, buscando y trabajando?
Eso siempre lo hago. Lo he hecho desde hace muchos años. Es mi forma de desempeñarme en la vida política: estar cercana a la población, en el territorio, escuchando sus necesidades, regresando las veces que sea a las comunidades.
Sé que hay veces que no se puede dar respuesta a todo, pero lo más importante es la palabra. El que tengamos la palabra de decir: “Oye, voy a ayudarte a cumplir esto”, y si no podemos cumplirlo, regresa y di que hay otras alternativas.
Yo creo que también el valor de la palabra, el regresar, el ver a la frente, a los ojos de las personas es fundamental. Que te vuelvas a encontrar en el camino a quienes has podido ayudar, yo creo que ese es el objetivo de una misión cumplida en la vida.
—Ya hablamos de la potencia que tiene Tonalá, pero ¿cuál es su principal problema?
Ahorita estamos haciendo un trabajo muy fuerte y que no ha sido solamente en el municipio. Sí tenemos el desabasto del agua y el agua que no llega potable a los hogares del municipio.
Necesita, aparte de Tonalá, tener calles más seguras, pavimentadas, mejor movilidad, tránsito, alumbrado, que es lo que nos piden nuestras comunidades, centros donde puedan jugar nuestras niñas y niños.
Pero, sobre todo, el agua potable, el agua limpia que llegue a los hogares del municipio.
—Vamos con un par de preguntas personales. ¿Cuál es su música favorita?
Yo soy romantiquísima. Soy una romántica. La verdad es que me gusta mucho la música que te llene el alma de felicidad.
Me gusta mucho Cristian Castro, me gusta Luis Miguel, Pepe Aguilar, pero también le hago a la banda.
Me gusta mucho escuchar a los artistas, pero que digan en sus letras cosas bonitas y positivas. No hay que irnos solamente por el son o el ritmo que tenga la música, sino que dentro de la misma te hagan sentir feliz y buscar la alegría.
Hay letras muy bonitas que tenemos de grandes escritores en nuestro país, compositores. Hay un semillero de talentos muy grandes en México y, lógicamente, de artistas.
—¿Comida favorita?
Me encantan los taquitos.
La comida mexicana: el taquito de carnita asada con sus cebollitas, elote y su chilito que no puede faltar.
Pero la comida mexicana, los frijolitos, el queso. Me encanta el queso.
Creo que me gusta la comida mexicana porque lo poquito que tuve la oportunidad de tener a mi mami, regresar a casa, aunque sea pequeña, antes de los 14, lo recuerdo, y oler la comida de mamá es oler a hogar, a casa.
Siempre que visito también las colonias y que la gente de Tonalá es muy buena, siempre tienen un taquito que ofrecerte, un vaso con agua. Y el estar ahí en su casa, en su entorno, te hace sentir protegida, te hace sentir amada.
El que te reciba la población así de bonito, para mí es un gran honor. Entonces creo que cuando llego a las casas de la población de Tonalá, me siento en casa, porque así me hacen sentir, en hogar.
—¿Cuál es su sueño más ambicioso?
El sueño más ambicioso sigue siendo mi objetivo de vida: poder servir a la gente que menos tiene.
Si en estos 47 años que tengo, Dios me ha permitido cambiar y transformar la vida de algunas personas, haciendo lo correcto, yo creo que si la vida me permite seguir estando, siguiendo a la población, ese es un objetivo de vida eterno: el servir a quienes menos tienen.




