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GUADALAJARA, Jal., 25 de septiembre de 2026.- Acompañado por su familia y sus fans, y haciendo homenaje a su padre y abuelo, Alex Fernández se presentó la noche del jueves en su primer Auditorio Telmex, mostrando que sí es profeta en su tierra.
El integrante de una de las dinastías más importantes de la música regional mexicana se plantó con pasos firmes en uno de los emblemáticos escenarios de Guadalajara para mostrar el gran talento que heredó de su abuelo Vicente y su padre Alejandro.
Pasadas las 21:00 horas, Alex comenzó su espectáculo muy al estilo México y poniendo en alto a su Perla Tapatía, con mariachi, ballet folclórico y charros haciendo suertes con las reatas (cuerdas).
Con Qué bonita es esta vida y El heredero, salió al escenario portando un traje de charro de piel en color café oscuro para así comenzar su velada histórica.
Con Peca de bonita, Buscando el olvido, Cuéntame, Le hace falta un beso y Disculpe usted, Alex se soltaba cada vez más en el escenario, dejando atrás esos nervios de pisar un recinto de gran envergadura.
Para continuar con la cita, el cantante tapatío trajo a la memoria a Joan Sebastian con Sentimental, donde su familia, encabezada por su mamá América, sus abuelos, su esposa Alexa y su hermana América, se paró a bailar.
Uno de los momentos que Alex ha implementado en sus presentaciones es subir a una pareja para cantarles algo. En esta ocasión fue aún más especial porque hubo entrega de anillo de compromiso, para hacer a todos testigos de una petición muy especial. Por fortuna, la joven dijo que sí. Tras el protocolo, Fernández les dedicó Te amaré.
En un día tan histórico en su carrera, no podía faltar la presencia musical de su abuelo, el Charro de Huentitán, con La diferencia, Mujeres divinas, Lástima que seas ajena, Estos celos y Me voy a quitar de en medio, proyectando en pantalla imágenes muy personales de la familia.
Con apoyo de sus bailarines, Alex tomó una pausa para cambiarse de vestuario por uno más casual, pero sin dejar la elegancia.
Con Sabor a ti, Loco por volverte a ver y El privilegio de amar tuvo un espacio de romanticismo para todas las parejas que estaban presentes.
Pero las sorpresas en esta gran presentación no podían faltar, y la primera fue que con Pídeme se bajó del escenario para cantarle a sus abuelos, que llevan 58 años de casados y a quienes ve como un gran ejemplo de amor.
Las emociones estaban a flor de piel y reveló que había una canción que dejó de interpretar porque le costaba mucho contener el llanto, pero que tenía que estar presente este jueves; y así dio paso a El tiempo no perdona, donde no tuvo problemas para cantar, pero al finalizar rompió en llanto.
“Me parte el alma. Nunca he hablado de esto, pero no sé si vieron el video; al final aparece la banca vacía (donde su abuelo se sentaba), y fue justo uno de los detalles que yo mandé a hacer y es de lo que más me parte el alma, sobre todo ahora que soy papá y tengo a mis princesitas conmigo”, aquí se le quebró la voz y ya no pudo seguir.
Una vez que agarró aire, presentó justamente a Mía y Nirvana, sus dos pequeñas, quienes vestidas de charras subieron al escenario para cantar de forma magistral Nada es normal, volviendo el ambiente en una gran ternura.
Pero, como si no fuera poco, rememorando su participación en el reality show que ganó, Juego de Voces, Alex subió al escenario también a su mamá y sus abuelos, para que cuatro generaciones interpretaran Caballo de palo.
Siguiendo con temas que presentó en este programa televisivo, sonaron Hijo de la Luna (Mecano) y Can't Help Falling in Love (Elvis Presley).
Para despedirse, su padre también tenía que sonar, y es que, aunque no estuvo presente, su música sí, con Mátalas y Como quien pierde una estrella.
Pero el gran cierre fue con la icónica melodía de El rey, del gran Vicente Fernández.
Así, Alex concluyó su gran día, uno que tenía esperando muchos años y que hoy se cumple luego de trabajar y luchar por él.




