Capacitarán a personal de bosques urbanos de GDL en derechos humanos
TRENTON, Nueva Jersey, EU, 5 de julio de 2026.- Durante meses nos han vendido la misma historia: que la inteligencia artificial viene por nuestros empleos, que sustituirá abogados, médicos, diseñadores, profesores, programadores y hasta sacerdotes. Que estamos presenciando el principio del fin del trabajo humano. Suena aterrador. Pero quizá estamos observando el fenómeno equivocado. La verdadera noticia es que, por primera vez en décadas, estamos descubriendo qué cosas solo pueden hacer los seres humanos, no que “las máquinas son más inteligentes”.
El especialista Dr. Ariosto Manrique Moreno reseñó en un comunicado de prensa que durante años el mercado laboral premió la repetición: memorizar, seguir procesos, llenar formatos y ejecutar instrucciones. Y entonces apareció la IA, una tecnología capaz de hacerlo mejor, más rápido y más barato. La sorpresa fue que muchas actividades que creíamos producto de la inteligencia eran, en realidad, rutina disfrazada de conocimiento.
Por eso no es casualidad que el Foro Económico Mundial señale que para 2030 el 39 por ciento de las habilidades laborales actuales se transformarán y que las competencias con mayor demanda serán pensamiento analítico, creatividad, liderazgo, resiliencia e influencia social: lo que ahora llaman habilidades blandas. Por su parte, la OCDE, de la cual México es miembro, llega a conclusiones similares: sus investigaciones destacan el pensamiento crítico, la resolución de problemas complejos y la capacidad de adaptación como habilidades indispensables para el futuro. Curiosamente, todas tienen algo en común: son profundamente humanas.
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