Continúan vigentes en Jalisco las sanciones por apología del delito
PUERTO VALLARTA, Jal., 21 de julio de 2026.- En el marco del Día Mundial del Perro, autoridades de Puerto Vallarta advirtieron que el abandono de animales sigue siendo el principal problema de bienestar animal en el municipio y ha provocado una creciente población de perros en situación de calle.
La directora de Bienestar Animal, Citlalli Peña, señaló que muchas personas adquieren mascotas sin asumir la responsabilidad que implica cuidarlas durante toda su vida.
“Tenemos muchos perros en situación de calle en Puerto Vallarta porque hay ciudadanos irresponsables que creen que un animal es un juguete para un hijo. Cuando ya no pueden tenerlo, lo abandonan en terrenos baldíos; incluso los encontramos amarrados”, expresó.

Aunque aún no existe un censo oficial, la funcionaria estimó que en la ciudad podría haber más de 10 mil perros callejeros, cifra que impacta no solo a los animales, sino también a la salud pública y la seguridad urbana.
Peña destacó que actualmente los perros forman parte del núcleo familiar y en muchos hogares son considerados “perrihijos”, por lo que insistió en promover la tenencia responsable, que incluye alimentación, atención médica, paseos con correa y condiciones adecuadas de vida.
La dependencia recibe en promedio entre 85 y 90 reportes oficiales al mes por maltrato, abandono, animales en azoteas durante las altas temperaturas y otros casos de riesgo. Las multas por incumplir el reglamento municipal pueden alcanzar hasta 300 salarios mínimos.
Actualmente, el Centro de Control Animal alberga 84 perros y 20 gatos rescatados, vacunados y esterilizados, listos para ser adoptados. Además, el municipio mantiene jornadas de adopción y una Unidad Móvil Veterinaria que ofrece esterilizaciones gratuitas, con un ahorro estimado para los ciudadanos de entre 1,000 y 2,500 pesos por procedimiento.
En este Día Mundial del Perro, el llamado de Bienestar Animal es claro: el mayor desafío no es la falta de refugios, sino cambiar la cultura del abandono y entender que una mascota no es un objeto desechable, sino un ser vivo que depende de la responsabilidad de quienes deciden llevarlo a casa.




