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GUADALAJARA, Jal; 22 de diciembre de 2025.- La implementación de la inteligencia artificial en el ámbito de la justicia representa una oportunidad para reducir tiempos procesales y optimizar el trabajo judicial, sin que ello signifique sustituir el criterio humano, ético y racional de jueces y juezas, afirmó Damián Campos García, magistrado del Supremo Tribunal de Justicia del Estado de Jalisco.
El magistrado explicó que la inteligencia artificial ya forma parte de prácticamente todos los campos del conocimiento y el derecho no es la excepción. Herramientas como ChatGPT y otras aplicaciones avanzadas permiten analizar documentos en segundos, realizar derecho comparado, sintetizar libros completos, elaborar resúmenes y apoyar la investigación jurídica, tanto para funcionarios judiciales como para litigantes y académicos.
Señaló que estas aplicaciones funcionan como instrumentos de apoyo, ya que acceden a grandes volúmenes de información disponibles en la web y en la nube, procesándolos mediante algoritmos. Sin embargo, subrayó que las máquinas no razonan ni toman decisiones, por lo que una sentencia judicial no puede ni debe ser elaborada por inteligencia artificial.
Campos García advirtió sobre los riesgos asociados al uso indebido de estas tecnologías, como la generación de documentos falsos, imágenes simuladas o videos creados con aplicaciones avanzadas capaces de confundir a autoridades. Indicó que este tipo de prácticas deberán ser valoradas como prueba dentro de los procesos judiciales y podrían encuadrar en delitos de falsedad, aunque reconoció que México aún carece de una regulación sólida y específica en materia de inteligencia artificial.
El magistrado destacó que uno de los principales retos será el aspecto ético, ya que actualmente no existe una legislación integral que norme el uso de estas herramientas en el sistema de justicia. Aunque hay iniciativas en el Congreso de la Unión, hasta ahora no se han traducido en una ley aplicable.
Respecto a la reducción de tiempos en los juicios, explicó que los plazos están establecidos en los códigos procesales, como el Código Nacional de Procedimientos Penales, donde un juicio puede resolverse en promedio en un año. La inteligencia artificial puede contribuir a acortar tiempos administrativos y de análisis, siempre que se utilice adecuadamente y con el apoyo de peritos especializados en sistemas.
Recordó que en el pasado se conoció un caso en el que un juez admitió haber utilizado inteligencia artificial para la elaboración de una sentencia, lo cual calificó como inviable y no permitido, ya que el razonamiento humano no puede ser suplido por ninguna máquina.
En cuanto a la preparación del Poder Judicial, informó que jueces y magistrados de primera y segunda instancia reciben capacitación a través de cursos y diplomados para familiarizarse con el uso responsable de la inteligencia artificial. Señaló que estas herramientas ya permiten, por ejemplo, la elaboración de oficios o documentos administrativos, logrando reducciones de tiempo de hasta un 10 por ciento.
Campos García consideró que la profesionalización del sistema judicial mexicano en materia de inteligencia artificial no tomará mucho tiempo, ya que su uso es una realidad en todos los campos del conocimiento. Estimó que en un plazo de dos a cinco años, operadores jurídicos y ciudadanía estarán hablando un mismo lenguaje en torno a estas tecnologías.
Finalmente, aseguró que para el ciudadano común la aplicación de la inteligencia artificial puede brindar mayor certeza en la impartición de justicia, siempre y cuando la decisión final nunca se delegue a una máquina. Reiteró que la sensibilidad, el análisis del caso concreto y la responsabilidad ética seguirán siendo funciones exclusivas de los juzgadores, con la inteligencia artificial como un mecanismo de apoyo para mejorar la calidad y eficiencia del sistema judicial.




