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GUADALAJARA, Jal., 1 de marzo de 2026.- Una noche inolvidable fue la que tuvieron los tapatíos con el concierto de Bryan Adams en la Arena Guadalajara.
El cantante canadiense arribó a la Perla Tapatía con su gira Roll with the Punches, luego de nueve años de espera, ya que desde 2017 no visitaba esta tierra.
Pasadas las 21 horas, Bryan sorprendió a los asistentes al salir a un escenario alterno que tenía pegado a las gradas, para así comenzar la noche interpretando Can’t stop this thing we started, Straight from the heart y Let’s make a night to remember.
Para el placer de los que estaban en el ruedo, Bryan caminó entre ellos para irse al escenario frontal, pero en el trayecto fu saludando con el puño cerrado a todos a su paso, dejando un gran recuerdo para muchos fans.
El show seguía asombrando a todos; las pulseras que encienden según el ritmo de la música y con distintos colores, hacían que la atmósfera fuera más vistosa.
Pero el artista tenía más sorpresas, porque al momento de interpretar Roll with the Punches, un gran guante de box apareció sobre el ruedo, momento que todo mundo quiso dejar guardado en la memoria de su celular.
Con un poco de español, el canadiense se presentó: “me llamo Bryan. Voy a ser su cantante por esta noche”, para después continuar en inglés: “estamos muy felices de volver a Guadalajara. Estamos muy felices de volver a México. Estamos muy felices de estar aquí en Guadalajara. De cualquier parte que vengan. De México, hay gente de Brasil, de Colombia, de donde quiera que vengan, bienvenidos a la gira Roll with the Punches”.
La noche avanzó y sus éxitos aparecieron poco a poco con Please forgive me, Haven, Heat of the night, Have you ever really loved a woman?.
Una de las canciones que puso a bailar a todos, a petición del cantante fue el cover de The Beatles: Twist and shout. Como tiene fans muy obedientes, unos optaron por quitarse la playera y agitarla en el aire, para ser captados por la cámara que hacía que aparecieran en la gran pantalla central del escenario.
Dos canciones de las más esperadas sonaron cerca del final: Everything I Do y Summer of 69, restando los gritos de emoción de los asistentes.
Fueron dos horas en las que Bryan Adams se entregó a sus fans y fue testigo de una petición de mano, dejando así buen sabor de boca en los tapatíos.




