¡¡¡PLOP!!!
Este agosto, el Instituto de Investigación en Políticas Públicas y Gobierno de la Universidad de Guadalajara,cumple quince años de existencia.
Al repasar este trayecto, la historia del Instituto puede entenderse con claridad en tres grandes etapas:la del nacimiento y la cimentación; la de la catapulta y la consolidación nacional e internacional; y una tercera sobre la cual, por estricta cortesía académica y elegancia política, prefiero reservarme la opinión.
La primera etapa implica el momento en que surgió la posibilidad de traer al doctor Luis F. Aguilar a la UDGpara sembrar la semilla de la alta gerencia pública y de las políticas públicas. En aquellos días, un colega del STAUDEG resumió con humor la magnitud del reto: "Traer a Aguilar a la Universidad, es como si los Leones Negros ficharan a Ronaldinho".
Tiempo después, la llegada de Aristóteles al Gobierno de Jalisco y la invitación que hizo a distintos académicos del Instituto, abrió una coyuntura que obligó a una nueva generación a asumir el reto de mantener vivo el proyecto.
Así comenzó la segunda etapa: la de la catapulta y consolidación. Bajo el liderazgo intelectual de Aguilar, me correspondió acompañar ese esfuerzo como secretario ejecutivo y finalmente encargado de despacho, coordinando a un equipo excepcional.
Fue precisamente en esos años cuando el doctor Aguilar pronunció una frase que me marcó para siempre: "El tamaño de una institución depende de quien la dirige y de quienes le acompañan". Con esa máxima como brújula, y desde la figura y su prestigio indiscutible, el IIPPG dejó de ser un proyecto local para convertirse en un referente nacional e internacional. No obstante presupuestos financieros extraordinariamente limitados (sigo siendo elegante).
En esos años, después de más de veinte años en espera, conseguimos que México fuera sede del Congreso Internacional del CLAD Guadalajara 2018 (el encuentro académico más importante de administración pública y gobierno en Iberoamérica). Y de la mano del propio CLAD, llevamos foros de análisis de la Red de Investigadores de la UDG a escenarios de debate mundial en ciudades como Lima, Santiago, Madrid, Buenos Aires y Bogotá.
Impulsamos la primera revista científica especializada en inglés sobre la materia en nuestro país y contribuimos con el soporte técnico y conceptual que dio forma a la propuesta de la Refundación de Jalisco del Gobernador Enrique Alfaro.
Pero quizá el mayor logro fue fortalecer a la propia Universidad de Guadalajara. A través del Coloquio de Invierno vinculamos la investigación con la solución de problemas públicos del estado, dimos vida al Observatorio Académico de Políticas Públicas y articulamos la Red de Políticas Públicas, integrada por más de ciento cincuenta profesores e investigadores de nuestra casa de estudios.
Había algo más que distinguía aquella etapa y que difícilmente puede medirse en indicadores o informes de actividades: el Instituto tenía vida.
Y aquí conviene hacer una precisión. Todo ello fue posible, gracias al liderazgo, imán intelectual y reputación internacional del doctor Aguilar. A su lado, un grupo de universitarios que llevábamos tatuados los colores de la UDG.
Nada de ese despliegue habría sido posible sin el compromiso de un equipo operativo y académico extraordinario integrado por Aimée, Lety, Julio, Ledón, Mary, Salas, Berger, Anel, Ing. Ismael, Mariana, Edgar, Harold, Gerardo, Estelita y Yolanda, así como de decenas de profesores investigadores del departamento de políticas públicasy sus jefes como Ricardo y Becerra.
En el marco de estos quince años resultaindispensable rendir homenaje a dos pilares que recientemente partieron: Jorge Alatorre y María Cervantes. A ellos, nuestro reconocimiento permanente y nuestra gratitud.
"Sobre la tercera etapa —ya sin la guía ni la presencia del doctor Aguilar—, decidí incorporarme a la función pública, con la tranquilidad de haber entregado lo mejor de mí a la Universidad de Guadalajara. Por ello, no me corresponde emitir juicio alguno sobre la actual etapa. Como caballero de la academia y de la política, prefiero guardar un respetuoso silencio y desearles el mayor de los éxitos.




