
La Ahogada, el que la prueba se pica
Aborto, grave injusticia
Instrumento filoso, lacerante.
Movimiento desgarrador.
Arranca, destroza.
Brota la sangre, brota el llanto del inocente.
Las extremidades son cercenadas. El tronco es horadado.
Sigue así. Al humano en crecimiento lo descuartizan.
Lugar lúgubre, carnicería humana, vientre maldito,
otrora, el lugar seguro.
Destino vituperado, ahora convertido en matadero.
Cuerpecito diminuto, destrozado, desgarrado, aniquilado.
¡Asesinato artero, alevoso, inmisericorde!
Luego, la succión implacable. ¡Peor que basura!
¡El humano entre las pestes!
Inocencia lacerada. Vida cercenada. Injuria cometida.
¡Asesinato vil! Clama al cielo, grita, llora….
Y mientras, una vida se destruyó a cuchillo, o por succión o, por quemadura o, un medicamento expulsivo. Una vida de quien no debía nada. El ser humano más inocente, es destinado a la muerte. ¡A una muerte cruenta! Mientras, los que nacieron, los que crecieron, los que están protegidos por el poder, privan de la vida al humano en el vientre materno.
Hay que decirlo con todas sus palabras, sin miedo a las consecuencias. Sin miedo a las descalificaciones de los malvados, de los hipócritas, de los falsos. ¡El aborto es un vil asesinato! ¡El peor de los mismos!
La ley debe velar por la justicia. El aborto es la peor de las injusticias. Y ahora la ley protege la injusticia, negando su razón de ser. El ser humano en crecimiento, o como quieran llamarle, cigoto o producto, no tiene ninguna culpa. No se puede defender. Se debería proteger, pero, NO; se le acribilla inmisericordemente.
Conservar el orden es mantener la vida. Si no tenemos vida, si estamos muertos, ¿de qué nos sirven los tan proclamados derechos humanos? ¡No sirven de nada! El principal derecho es el derecho a vivir. Con el aborto se le quita ese privilegio al ser humano en crecimiento.
En acto como humano, en potencia de ser lo que quiera. Pero, ¡no! los que sí nacieron, lo condenan a la muerte. ¡Qué grave injusticia!