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LOS TRASCENDENTALES DEL SER
Siguiendo la tradición aristotélica y neoplatónica, Santo Tomás de Aquino enseña los Trascendentales del Ser.
Todo lo que existe es un ser, y este ser tiene propiedades que lo acompañan siempre y en todo caso.
A estas propiedades se les llama trascendentales, porque “trascienden” las categorías particulares y se aplican a todo lo que es.
Los principales trascendentales que el Aquinate reconoce son:
1. Unidad (unum) Todo ser es uno, porque si no fuera uno, sería múltiple y, por tanto, no sería un ser sino varios. La unidad significa ausencia de división interna.
Ejemplo: Una manzana es una sola cosa. Si la partes en dos, ya no tienes “una manzana”, sino dos mitades. La unidad es lo que permite que algo sea “algo” y no un caos.
2. Verdad (verum) Todo ser es verdadero en cuanto puede ser conocido por la inteligencia. La verdad no significa que todo sea “bueno” moralmente, sino que todo lo que existe tiene una estructura inteligible.
Ejemplo: Un árbol es verdadero porque corresponde a lo que entendemos como “árbol”: tiene raíces, tronco, hojas. Si fuera pura ilusión, no sería verdadero en el orden del ser.
3. Bondad (bonum) Todo ser es bueno en cuanto es deseable. La bondad se identifica con la perfección: algo es bueno porque realiza su naturaleza.
Ejemplo: Un cuchillo es “bueno” si corta bien. Si está roto, sigue siendo un ser, pero no cumple su fin, por lo que es “menos bueno”.
4. Belleza (pulchrum) (Tomás la vincula con la bondad y el orden) Aunque no siempre se menciona como trascendental independiente, la belleza surge cuando hay proporción, integridad y claridad.
Ejemplo: Un jardín bien cuidado es bello porque sus elementos están ordenados y completos.
Santo Tomás explica que estos trascendentales no son cosas distintas del ser, sino aspectos del mismo. Todo lo que existe es uno, verdadero y bueno. Por eso, cuando buscamos la verdad, la bondad o la belleza, en el fondo buscamos el ser.
Ejemplo:
Una mesa: Unidad: Es una sola mesa, no un montón de piezas sueltas. Verdad: Es “mesa” porque cumple lo que entendemos por mesa (superficie para apoyar objetos). Bondad: Es buena si sirve para comer o trabajar. Belleza: Si está bien hecha y armoniosa, también es bella.
- Ya no te necesito.
- ¿Por qué?
- Mi terapeuta, que es filósofo. Me dijo que soy Una, verdadera, que estoy buena y que, por tanto, soy bella.
¡¡¡PLOP!!!




