Descomplicado
México, epicentro de laviolencia de los cárteles
En la víspera de la comparecencia del presidente Donald Trump ante la Asamblea General de la ONU, en Palacio Nacional le pusieron el cascabel al gato.
Claudia Sheinbaum culpó al presunto “intervencionismo” de EU por la violencia criminal que protagonizan las dos facciones del Cártel de Sinaloa.
La respuesta del presidente del vecino país del norte fue letal, al acusar a México de ser epicentro del narco, y lo declaró en el mismísimo organismo internacional.
“México es el epicentro de la violencia de los cárteles. Lamentablemente, es inaceptable que Estados Unidos comparta una frontera de dos mil millas con un territorio controlado por cárteles enemigos. Por lo tanto, México debe recuperar el control de su territorio de manos de los enemigos de la humanidad”, acusó Trump en la ONU.
La presidenta no es ninguna improvisada en eso de las diferencias con el gobierno de EU al insistir en la defensa de la soberanía nacional, y quizá le falló el cálculo de las repercusiones de sus palabras.
Durante la conferencia mañanera, Sheinbaum afirmó que el injerencismo de Estados Unidos y la captura irregular de Ismael "El Mayo" Zambada provocaron la ruptura interna del Cártel de Sinaloa y la posterior escalada de violencia en la entidad.
Dicho de otra manera, el gobierno federal atribuyó al gobierno estadounidense la privación de la libertad de Ismael El Mayo Zambada por los hijos de Joaquín El Chapo Guzmán para entregarlo a autoridades de Estados Unidos.
Por el “intervencionismo” extranjero -según la narrativa oficial para lavarse las manos- fue asesinado el diputado federal y exrector de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), Melesio Cuén.
Mientras, exime de cualquier responsabilidad al gobernador Rubén Rocha Moya, en tanto no aclara la infiltración de las facciones del Cártel de Sinaloa en el gobierno del estado, ni investiga la FGR las acusaciones del Departamento de Justicia de EU contra Rocha y nueve de sus colaboradores relacionados con el crimen organizado.
Ante estas evidencias, el oficialismo ha optado por el discurso de la “defensa de la soberanía nacional y contra el intervencionismo”, pero no admite el crecimiento territorial, político y financiero de la delincuencia organizada en el país.
Trump ocupó la tribuna de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para una nueva embestida contra el gobierno mexicano, al comparar la amenaza de los cárteles del narcotráfico con “ISIS”, una de las organizaciones terroristas internacionales.
Vino inmediatamente la amenaza de Trump: “Estados Unidos ya no permitirá que las amenazas contra el país se afiancen en ningún lugar del continente americano. Y, si es necesario, utilizaremos nuestro poderío militar sin igualpara proteger los intereses nacionales de Estados Unidos”.
Mientras en la Cámara de Diputados, donde el oficialismo ve moros con tranchetes, les cerró las puertas a los ciudadanos con la doble nacionalidad para prohibirles la posibilidad de ser candidatos a gobernador y a la presidencia de la república.
Eso sí, el gobierno les limita derechos constitucionalescomo mexicanos en EU -por ejemplo- pero no así el envío de las remesas familiares de millones de dólares de la divisa verde, de la que siempre presumen los gobiernos -demagogos- como logros propios.




