Nada personal
¿Quisiera preguntar, y preguntarme, sí no vimos un punto de quiebre en materia laboral en México? Dicho en otras palabras, sí las tendencias y comportamientos del mercado laboral que hoy vivimos nos anticipan o nos alertan de profundos cambios estructurales que tenemos que entender y atender con oportunidad.
En este orden de ideas, comparto algunas consideraciones de la situación laboral en México, que va acompañada de una propuesta que es necesario concretar y llevar a cabo, y no sólo quedarnos en el diagnóstico.
Gran Alianza Nacional por el Empleo
Como sindicalista estoy convencido de que contar con un trabajo productivo y bien remunerado, facilita el acceso al trabajador y a su familia a una vida con mayor justicia y equidad social.
Quiero proponerles respetuosamente una propuesta muy concreta de acción y que pasemos de los diagnósticos a las tareas.
Específicamente, demos un paso hacia adelante, con visión de futuro y sentido de corresponsabilidad, establezcamos una Gran Alianza Nacional por el Empleo entre gobierno, empresarios y trabajadores, una alianza con sustancia y contenidos y que, bajo metas medibles en inversión, formalización del empleo, capacitación técnica y desarrollo de habilidades, absorción del mercado de trabajo, e indicadores por la igualdad de oportunidades y de salario entre mujeres y hombres, principalmente transformemos el rostro del mercado laboral mexicano para un beneficio compartido entre trabajadores y empresas. El mundo no nos espera; la agenda del empleo es la agenda prioritaria de nuestros tiempos. La informalidad laboral y el estancamiento económico
Hoy la informalidad laboral es la principal vía de ingreso de millones de mexicanos. En este año 2026 hemos observado como la informalidad ha venido creciendo sobre el empleo formal, pasando de una tasa de 55.1 a 56.2% del segundo al tercer trimestre de este año. Más de 34 millones de personas cohabitan en un espacio de precariedad salarial, ausencia de seguridad social y bajísima productividad.
A nivel local, y con datos recién publicados por el ITESO en su Boletín de Análisis Económico de la Escuela de Negocios y con datos del IMSS, de enero a agosto Jalisco ha perdido 7 mil 13 empleos, dato vinculado a la perdida de 2 mil 298 registros patronales con respecto a 2025.
Jalisco, de acuerdo a la misma fuente, se ha rezagado a nivel nacional en materia de generación de empleos cayendo al lugar 30 entre las 32 entidades del país. Solo superamos a Tlaxcala y Sinaloa.
Es evidente que el estancamiento casi secular del crecimiento económico y del estancamiento en la inversión nos están cobrando factura.
En México, las tasas de crecimiento económico del PIB de 0.8% en 2025, y de 1.4% en el segundo trimestre de este año, están muy lejos de un urgente y necesario promedio de crecimiento del PIB del 4 al 6% anual, necesario para crear al menos un millón de empleos formales al año.
No resolvemos el problema de fondo de la falta de empleo formal sin un crecimiento económico que tenga tres características: alto, por arriba del 3% del PIB; que sea sostenido, en el tiempo; y sustentable, con motores firmes de inversión, financiamiento y productividad para no recaer en crisis recurrentes.
El viejo modelo de crecimiento económico, ya caducó. La realidad es que no hemos podido construir el modelo de crecimiento para el siglo XXI y es una tarea pendiente. Gobierno, empresarios y sindicatos tenemos una gran tarea conjunta por realizar.
Algunas fichas del rompecabezas están a la mano. Contamos con una base exportadora hacia Estados Unidos que sigue creciendo a pesar de amenazas y medidas proteccionistas; sin embargo, hace falta profundizar en una nueva política industrial que articule las cadenas productivas para que los componentes nacionales de los productos exportados se incrementen en beneficio de la proveeduría local.
Una nueva política industrial que vincule a la pequeña y mediana empresa con las grandes compañías exportadoras, que fortalezca la presencia de las pequeñas y medianas empresas en las cadenas de valor.
La paradoja del alto crecimiento de las exportaciones y de la baja generación de empleo
Esta falta de integración de la proveeduría nacional se ha traducido en que a pesar del boom exportador mexicano hacia Estados Unidos, con niveles récord de casi 300 mil millones de dólares en el primer semestre de 2026, esa dinámica no se traduce en un mayor dinamismo de nuestras empresas y por lo tanto en generación de empleo. China exporta y esa exportación se traduce en generación masiva de empleos; en México no sucede exactamente ese fenómeno.
La ubicación geográfica de México ha sido importante, pero no es suficiente para consolidarnos como potencia exportadora; se requiere sumar infraestructura, logística, capacitación y nuevas habilidades laborales, energía e integración a las cadenas de valor y suministro globales. Esto significa alcanzar una gran alianza por la inversión.
Para alcanzar tasas de crecimiento económico promedio de entre el 5 y el 6% del PIB promedio anual, es necesario incrementar nuestras tasas de inversión por alrededor del 30% del PIB; hoy traemos una tasa apenas por arriba del 21%, compuesta por un 18.5% de inversión privada y solo 2.5% de inversión pública.
Un esfuerzo mayúsculo será elevar en los próximos años la tasa de inversión entre 9 y 10 puntos porcentuales, un esfuerzo compartido entre inversión privada y pública bajo una agenda enorme de asuntos en materia de Competitividad Sistémica, desde Estado de Derecho, Confianza, hasta Política Fiscal, Educación y Formación Laboral.
Algo más profundo también está cambiando
Coincidimos en que estamos experimentando también, con mayor intensidad, fenómenos en el mercado laboral que no observamos anteriormente con claridad y que nos empujan por rutas inéditas y complejas.
Primero, la creciente disfuncionalidad entre oferta y demanda laboral. Sectores de la industria manufacturera y de exportación ofertan vacantes y no encuentran la manera de cubrirlas, mientras que trabajadores demandan espacios de trabajo que ya no se generan en las empresas. Aquí encontramos un desencuentro entre los perfiles que exige el aparato productivo y los perfiles que genera el sistema educativo. Es una brecha que seguirá creciendo si no tomamos cartas en el asunto.
Segundo, es el cambio en la cultura y hábitos laborales de las nuevas generaciones y que tienen que ver con sus preferencias por trabajos de tiempo parcial, a distancia, con una alta movilidad y cambio permanente de empleos. Las nuevas tecnologías y un estilo aspiracional de vida propios de los jóvenes marcan esas nuevas tendencias laborales
Tercero, las mutaciones en los perfiles del mercado laboral o de una destrucción creativa de empleos por medio de a inteligencia artificial, la automatización, la robótica y la digitalización.
En este punto, juntos empresas y las organizaciones obreras debemos asumir nuestra responsabilidad para impulsar y favorecer la capacitación y formación técnica continua de los trabajadores en los centros de trabajo.
De la misma manera que requerimos incentivar e impulsar la actualización técnica de los recursos humanos, se requiere también del desarrollo de las llamadas habilidades blandas y que son las competencias para el trabajo cooperativo, la creatividad y la resiliencia, fundamentales para elevar la productividad del trabajo y de las empresas.
Amigas y Amigos empresarios y sindicalistas
Todo mundo coincide de que el trabajo es la base de la creación de riqueza y de la satisfacción las necesidades humanas.
En mi trayectoria sindical he aprendido que para una persona contar con un trabajo permanente, bien remunerado tiene un gran significado de logro y motivación personal, ya que arraiga en los compañeros la sensación de sentirse útiles, sentirse productivos y eso da sentido a su vida.
También he aprendido de ellos que contar con un empleo formal, la gente gana autoestima, respeto y crea vínculos de empatía y cooperación con el resto de sus compañeros y vecinos.
De ahí que es necesario dar el paso hacia una Gran Alianza Nacional por el Empleo en la que estén involucrados gobierno, empresarios y trabajadores. Es por nuestros trabajadores y por el crecimiento económico y desarrollo de este gran país: México.
Muchas Gracias




