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GUADALAJARA, Jal., 4 de agosto de 2026.- El director cinematográfico Carlos Santos tiene una intuición particular: sabe cómo empujar a los comediantes fuera de su zona de confort para revelar capas actorales que ni ellos mismos conocían. Lo hizo en su momento con Ricardo Peralta en ¿Qué huevos, Sofía?, y ahora repite la fórmula con Daniel Sosa, quien coprotagoniza su más reciente filme, Loco México Mágico, producción que llega el 13 de agosto a las salas de cine de todo el país.
En entrevista para Quadratín Jalisco, tanto el cineasta como el comediante compartieron los detalles, retos y tensiones que vivieron durante el rodaje de esta cinta, la cual se filmó hace dos años en Alvarado y Tlalpan, Veracruz, a pesar de haber sido concebida como guion desde hace más de siete años.
La transformación radical
Para dar vida a Juan, su personaje en la historia, Daniel Sosa tuvo que someterse a una caracterización física drástica que buscaba borrar por completo su imagen habitual de standupero juvenil.
"Carlos no quería que me pareciera en nada a Daniel. Subí de peso, me rasuraron, me cortaron el cabello y me lo pintaron. Incluso me aplicaban manchas de sol en la piel constantemente. Mucha gente me ha dicho que ni siquiera se dieron cuenta de que era yo al ver el tráiler", detalló el actor.
Santos explicó que la elección de Sosa respondió a un equilibrio entre la visión comercial y la fuerza narrativa: "Es una cosa de intuición. Tienes que pensar quién te va a dar taquilla, pero también quién te va a sostener la historia. Me gusta explorar y ver qué pasa si empujamos al actor a un rincón para ver cómo reacciona".
Choque cultural en el set
El paso de grandes producciones comerciales a un rodaje de corte más independiente significó un bautizo de fuego para Sosa, quien admitió haber sufrido un fuerte descontrol los primeros días de filmación en tierras veracruzanas al encontrarse con una dinámica técnica y humana muy distinta a la que acostumbra la industria de plataformas.
"Estaba desubicadísimo, no conocía a nadie. No había un camper de catering ni estábamos todos sentados comiendo juntos; unos iban por hamburguesas, otros pedían tacos. Yo le marcaba a mi equipo para saber si podía comer cuando quisiera. Al principio me preguntaba qué era esto", confesó entre risas.
Al respecto, Carlos Santos recordó con humor la actitud inicial de su protagonista: "Estaba súper fresa. Yo lo molestaba y le decía: 'Aquí no somos Derbez, eh; aquí no es esa producción', porque él venía de grabar Y llegaron de noche. Al final todo estuvo muy cool; nos hospedamos en el mismo hotel y cada que terminaba el día nos relajábamos en la alberca con una cerveza a procesar la jornada".




