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GUADALAJARA , Jal., viernes 26 de junio de 2026. Plácido Domingo regresó a Guadalajara para protagonizar una producción de gran formato que rindió homenaje a la zarzuela y a Jalisco.
El concierto, titulado A tres voces: De España a México, la zarzuela que nos une, reunió a 149 participantes entre la Orquesta Sinfónica para la Escena, la Orquesta Típica de Jalisco, la Banda de Música del Estado, el Mariachi Femenil Nuevo Tecalitlán, el Estudio de Ópera y 11 músicos del programa ECOS, el semillero de formación musical de niñas, niños y jóvenes de Jalisco. La batuta estuvo a cargo de Allen Vladimir Gómez.
Acompañado por la soprano jalisciense Anabel de la Mora, el tenor Carlos Velázquez y el barítono Carlos López, Domingo enlazó la zarzuela española con la tradición musical mexicana. El programa incluyó obras emblemáticas como La revoltosa, de Ruperto Chapí; Los gavilanes, de Jacinto Guerrero; El barberillo de Lavapiés, de Francisco Asenjo Barbieri; Luisa Fernanda y Maravilla, de Federico Moreno Torroba, así como La tabernera del puerto, de Pablo Sorozábal.
Uno de los momentos más celebrados llegó con la interpretación de El orgullo de Jalisco, zarzuela compuesta en 1947 por el español Federico Moreno Torroba con libreto del mexicano Antonio Guzmán Aguilera, conocido como Gus Águila. La obra, ambientada en un barrio originario de Guadalajara y que retrata enredos amorosos al estilo de la época del cine de oro, permaneció más de siete décadas perdida hasta que el musicólogo Rooney Josué Hernández Villanueva halló la partitura en 2020 en los archivos de la Escuela Superior de Música del INBAL y encabezó su restauración.
Para cerrar la noche, Plácido Domingo sorprendió al público al aparecer vestido de charro, lo mismo que el director de la orquesta y el público aprovechó para gritar “vivas” para Jalisco, México, y hasta para la selección nacional.
Entre mariachi y ballet folclórico que lo recibieron en el escenario, interpretó temas de José Alfredo Jiménez como El Rey y Paloma Querida, desatando una ovación de pie. La escena evocó la tradición tapatía y rindió homenaje a sus padres, Plácido Domingo Ferrer y Pepita Embil, quienes trajeron la zarzuela a México y fueron figuras queridas por el público.
El tenor destacó que este espectáculo rinde un homenaje a la relación entre España y México.
La gala formó parte de la oferta cultural de Jalisco en el marco de la Copa del Mundo, y destacó por integrar a agrupaciones locales y a jóvenes músicos de ECOS en una producción que, además de celebrar el reencuentro de Domingo con la ciudad, devolvió al escenario una obra histórica que nunca se había presentado en Jalisco hasta su reestreno en 2025.




