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GUADALAJARA, Jal., 26 de julio de 2026.- Alejandro Fernández es el Rey de Guadalajara y prueba de ello son las 270 mil personas que se dieron cita en las inmediaciones de la Glorieta La Minerva para disfrutar, de manera gratuita, de la mayor serenata del mundo.
Un día antes la lluvia había hecho de las suyas y la amenaza para esta noche era latente. Sin embargo, parece que Tláloc ama a Alejandro, ya que dejó el cielo despejado y con una luna brillante para que pudiera cantarle a sus tapatíos y a todos los que están de visita en Guadalajara por la Copa Mundial de la FIFA 2026.
Aunque el concierto estaba anunciado para iniciar a las 21:00 horas, unos 15 minutos antes salió Camila Fernández para abrir esta serenata histórica. La integrante de una de las dinastías de la música más importantes de México se hizo presente. Suéltame (su sencillo más reciente), No llega el olvido y No me queda más (de Selena) fueron algunos de los temas que interpretó por cerca de 30 minutos, espacio donde el público le hizo sentir el gran cariño que se ha ganado: “Me van a hacer llorar”.

Y sí, se le cortó la voz. Pero al hablar de quién le enseñó el amor por la música, a caminar y a hablar con el corazón, fue como presentó a su padre ante, en ese momento, 250 mil personas.
Apenas la noche iniciaba, y de qué manera. De pronto, un potrillo salió en las grandes pantallas del escenario para hacer enloquecer a todos, incluidos los que tenían ya más de 12 horas esperándolo. El momento nostálgico llegó cuando se escuchó la voz de Don Vicente Fernández (q.e.p.d.) presentando a su Potrillo.
Y para poner a todos a bailar, Alejandro Fernández abrió con No me sé rajar, logrando que todos sus fans comenzaran a cantar a todo pulmón. Tal y como lo prometió, tenía un repertorio muy representativo de su carrera y para este arranque sonaron Hermoso cariño, Cascos ligeros y Estos celos. Y aunque estaba vestido de charro, su paso por el pop no podía faltar con Te voy a perder.

La primera gran sorpresa de la noche se hizo presente cuando los acordes de Cobijas ajenas sonaron y apareció Alfredito Olivas, quien era uno de los más esperados. El originario de Sinaloa tuvo su espacio en este show y cantó El precio de la soledad y Con la novedad.
La velada transcurría, pero para algunos ya era mucho tiempo de espera. Los estragos del sol y el calor hicieron de las suyas, por lo que algunas personas tuvieron que ser atendidas por los paramédicos, aunque afortunadamente todos pudieron reinstalarse en sus lugares.
La noche continuó con Abrázame, Eso y más, Cada día me gusta más, Tu amor me hace tanto bien, Decepciones, Qué voy a hacer, Qué lástima y Sé que te duele.
Otra de las grandes sorpresas tomó desprevenido al Potrillo, porque al momento de iniciar a cantar, Julión Álvarez entró al escenario sin que se diera cuenta. Al voltear para darle entrada, Alejandro lo buscó y no lo vio; giró al otro lado y ahí estaba. Así interpretaron juntos Nube viajera.

Julión también tuvo su tiempo a solas y cantó Terrenal, Rey sin reina y Regalo de Dios, tema en el que invitó de nuevo a Alfredito Olivas. Estos grandes artistas se reunieron en un solo lugar y de forma gratuita para el deleite de, ya para ese momento, 270 mil asistentes.
Alejandro, tal como lo prometió, preparó una gran producción para esta noche histórica. Para ello montó un segundo escenario en la mera Glorieta La Minerva, un lugar icónico de la Perla Tapatía donde tenían que sonar Guadalajara, Mi México lindo y, por supuesto, Cielito lindo. Esta última, adoptada por los amantes del futbol en una noche dedicada al marco de la Copa del Mundo que se realiza en esta ciudad, fue el marco perfecto mientras los fuegos pirotécnicos estallaban y las serpentinas verdes, blancas y rojas caían con la bandera de México de fondo.
Al regresar al escenario principal, Camila volvió para interpretar al lado de su padre Hoy tengo ganas de ti. Alejandro se dijo orgulloso de lo que sus hijos han logrado. Su lado popero sonó de nuevo con Me dediqué a perderte, Canta corazón y Se me va la voz.

Y así como invitó a su hija, no podía faltar Alex Fernández, quien apareció para interpretar Perdón, una melodía que El Potrillo cantaba originalmente con su padre Vicente.
La noche estaba llegando a su fin. Aunque muchos querían más fiesta, esta tenía caducidad y para cerrarla Alejandro interpretó Caballero, Me está doliendo y Mátalas, una melodía que intentaron censurar, pero cuyo gusto entre los fans la ha mantenido dentro de su repertorio. Como ya es tradición, el cantante tapatío le rindió un homenaje a su padre con El rey y Volver, volver.

Para decir adiós a un momento histórico, Como quien pierde una estrella fue la elegida. Resultó un cierre espectacular, ya que los 270 mil asistentes no lo dejaron solo y la cantaron en un solo coro.
Alejandro Fernández una vez más demuestra que sigue siendo de los favoritos del público y el rey en su casa porque, tal como ocurrió hace 17 años, este jueves 26 de octubre quedará marcado como el día en que batió su propio récord, que era de 220 mil asistentes.





