GUADALAJARA, Jal., 14 de marzo de 2019.-La recomendación para este fin de semana es ecoturística, incluye una ruta de sol y playa que nos lleva a una de las actividades de moda entre los amantes de la naturaleza, el avistamiento de aves migratorias. Millares de aves de plumajes coloridos y cantos melodiosos  adornan los paisajes, de por sí paradisiacos, y halagan los sentidos, durante esta temporada del año, en el destino de playa más cercano a Guadalajara,  San Blas.

El histórico puerto de San Blas es uno de los sitios más famosos para observar aves en todo México y quizás en Norteamérica, debido a sus diferentes tipos de hábitat: mar abierto, playas, humedales de agua dulce, humedales de agua salada, manglares pantanosos, selvas de tierras bajas, campos agrícolas, huertos y bosques tropicales, entre otros.

Estos ecosistemas son parte de la ruta migratoria occidental para las aves que viajan de Norteamérica hacia el Sur; algunas de estas especies son un sello particular de la región y un motivo de atracción del turismo internacional. En Estados Unidos existen alrededor de 47 millones de observadores de aves, de los cuales más de 18 millones han viajado fuera de sus fronteras para realizar dicha actividad, según datos de la Encuesta Nacional de la Asociación de Pesca, Caza, y Vida Salvaje Recreativa de aquel país. Gran Bretaña, Canadá e Italia son otros importantes emisores de “pajareros”.

Esta actividad se lleva a cabo en San Blas desde 1973 y fue promovida por Mark Stackhouse, un reconocido ornitólogo, guía turístico y fotógrafo con más de 40 años de experiencia. A partir de su interés,  muchos habitantes del puerto se han calificado como guías, muy profesionales,  para ofrecer al visitante, en español o en otros idiomas, un día inolvidable en medio de la flora exuberante, y entrar en contacto natural con cientos de especies de aves migratorias.

Y el espectáculo está garantizado, el Club de Observadores de Aves de San Blas, desde hace 46 años, efectúa un conteo de ejemplares alados. Este 2019 hay resultados históricos: el número total de aves registradas fue de 12,713, lo que significa 3,122 individuos más que en 2018, cuando se contabilizaron 9,591 ejemplares. Entre otros, el total más alto jamás registrado para una especie, 31 búhos pigmeos de Colima, especie endémica mexicana.

Esto significa que San Blas, de por sí un paraíso para los observadores de aves, repunta aún más. Las rutas de observación incluyen  paisajes hermosos, pletóricos de los adornos alados y coloridos de la naturaleza: La Laguna de Zoquipan, complejo lagunar que forma parte de la reserva de aves playeras de Marismas Nacionales; Singayta, a 7 km de San Blas, formada por planicies, manglares y esteros;  La Bajada, que es una comunidad cafetalera y Tecuitata y las Cascadas del Cora, que por cierto son un espectáculo en sí mismas. Además de estos sitios hay otros de gran interés como la Tovara o la Isla Isabel, que por su impacto ecoturístico merecen un capítulo aparte, en próximas entregas.

Para ubicar mejor las rutas, ampliar la información y para contactar a los guías locales te recomiendo visitar la página oficial del puerto, https://sanblasrivieranayarit.com.

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