GUADALAJARA, JAL., 11 de junio de 2019.- Para la organización ciudadana Mexicanos Primero, la Reforma Educativa de 2019 representa una oportunidad para avanzar como país en la garantía de los derechos.

Por ello, David Calderón Martín del Campo, director de la organización civil, señaló que el desafío ahora está en tomar las decisiones necesarias en implementar acciones adecuadas: “el Sistema Educativo Nacional requiere no de ocurrencias, no de un programita por aquí y de una prueba por allá, sino de una sólida y clara política de evaluación”, expresó.

En conferencia Por una política de evaluación a la altura del nuevo artículo 3° constitucional, Mexicanos Primero reiteró su defensa al ahora desaparecido Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) y criticó “las presiones injustas” que recibió de parte de la Secretaría de la Educación Pública (SEP) para cambiar sus procesos o calendarios.

David Calderón cuestionó cómo se sabrá si en la realidad el Estado prioriza el acceso, la permanencia y la participación, además de la selección para entrar y promoverse en la carrera docente con un aprendizaje y desarrollo integral de los educandos.

De acuerdo a la propuesta de Mexicanos Primero, una política nacional de evaluación a la altura del nuevo artículo Tercero constitucional debe considerar con seriad factores asociados como: la interacción que se puede identificar con la dinámica de los hogares de niñas, niños, adolescentes y jóvenes; con la formación continua de maestros o la disponibilidad de materiales educativos.

Dicha política no debe estar sesgada a pocos contenidos académicos, pues la organización ciudadana explicó que debe contemplar también lo no cognitivo, es decir, lo socioemocional, lo estético y lo ético; que dé lugar real a la voz de los estudiantes; sin perder lo individual, que permita verificar procesos que son grupales y comunitarios, y sin perder lo nacional, recupere el contexto.

Mexicanos Primero dejó explícitamente el reto al gobierno de Andrés Manuel López Obrador a no regresar a la opacidad, a la arbitrariedad y a la imposición de ocurrencias.

“Podemos dejar atrás la limitación que tuvo el INEE por una excesiva concentración en lo abstracto y lo genérico”, dijo Calderón Martín del Campo.

Vigilarán de cerca si la presente administración pública federal puede con el reto de coordinar una política nacional que conecte los datos de sistema con la trayectoria de cada persona, la revisión de cómo funcionan las distintas estrategias en educación, incluyendo los recortes y reasignaciones presupuestales.

Y, finalmente, si cumple con el mandato de la Constitución Política sobre los derechos de niñas, niños, adolescentes y jóvenes, “o si sigue siendo éste no un acuerdo educativo sino un arreglo educativo donde cambian las cúpulas pero no las prácticas”, remató.