
Cruz Azul gana, golea y casi gusta: espera a América o Chivas
GUADALAJARA, Jal; 22 de marzo de 2020.- Los goles son para cantarse y festejarse y en la historia del futbol mexicano hay muchos que valen la pena hacerlo más allá de lo normal: una de esas anotaciones ocurrió en la fecha 14 de la Temporada 1995-96 sobre la grama del Estadio Azteca, entre el Atlante y Cruz Azul.
Al final empate a uno, con dos golazos, uno de ellos del hoy Inmortal, Jorge Campos, quien igualó las acciones con un remate de tijera de otra galaxia. Dicha diana cumple 24 años de existencia.
Su estratega en esos Potros de Hierro del Atlante, Javier Aguirre, recuerda la petición especial que le hizo el Brody, a quién reconoce como un futbolista que se salía de los estándares normales y de cómo él (Aguirre) desde la banca, vivió ese partido en el que la escuadra azulgrana ya no peleaba mucho, más que el orgullo por su institución.
“Sí se salía de lo ordinario… Quería ser delantero, remates de chilena. Nada más dirigí 11 partidos a ese Atlante, salió La Volpe, entré yo, 11 partidos, con Memito Vázquez (papá), me acuerdo y los 11 me dio lata, durante el partido me decía: mándeme adelante, yo adelante. Además nos fue re mal, ganamos dos, empatamos cuatro y perdimos cinco, fue mi primera experiencia como entrenador.
Y el último de todos contra el Cruz Azul del Flaco Tena, un Super Cruz Azul, ya estaba calificado y nosotros eliminadotes y ándale pues, perdíamos 1-0, bueno ya, órale flaco (Félix Fernández), faltaba media hora y metí a Campos de delantero y se avienta un golazo, un centro de Mario Jauregui a segundo palo y la agarra de tijera y ¡pum! La pone a la izquierda de Scoponi, un golazazazo, 1-1 y me viene a decir ¿¡ya vez!? Me hubieras puesto antes, desgraciado, con una sonrisota”, rememoró el Vasco Aguirre.
Durante ese torneo, La Máquina fue líder de la competencia con 56 unidades y a la postre quedaría eliminado a manos del América, mientras que Atlante cosechó 33 puntos quedándose sin Liguilla; no obstante, esa tarde en el Coloso de Santa Úrsula Jorge Campos Navarrete demostró el por qué estaba destinado a ser un futbolista leyenda, primero en el balompié nacional y después a nivel mundial.