Tren Ligero convierte estaciones en escenarios culturales en septiembre
GUADALAJARA, Jal., 2 de diciembre de 2025.- La antropóloga feminista Rita Segato aseguró que el conflicto en Gaza reveló la desaparición del Estado de Derecho a nivel global y la instauración de un modelo de poder basado en la violencia y la muerte.
La autora participó en el conversatorio de clausura del programa Voces Inquebrantables, organizado por el Programa de Fomento a la Lectura Alas para Volar, de la Universidad de Guadalajara, como parte de las actividades de FIL Pensamiento 2025.
Segato sostuvo que lo que ocurre en Gaza evidencia que la legalidad dejó de funcionar como marco regulador de los Estados y fue sustituida por una fuerza que actúa sin límites institucionales.
“Lo que pasa con Gaza es que muestra al mundo que no hay más derecho. Es un crimen expresivo, también se toman las tierras, se extermina a la gente, pero también es un espectáculo así mostrado al mundo. No hay casi forma de no verlo y no está regido por ninguna ley, sino por el poder de muerte, no hay más ficción jurídica a partir de Gaza”.
La antropóloga definió la ficción jurídica como la creencia colectiva en la ley como pacto que ordena la convivencia, una convención que, reconoció, nunca fue perfecta, pero que funcionaba como referencia mínima para la operación del sistema internacional. A su juicio, esa base simbólica se rompió y dejó paso a una era donde la capacidad de ejercer violencia se volvió el principio rector.
Segato denominó este cambio de paradigma como “año uno D.G.” (después de Gaza), en analogía con el inicio de la era cristiana, y afirmó que el conflicto marca un punto de inflexión histórico.
“Es una nueva crucifixión como la de hace 2025 años. Está sucediendo en el mismo lugar que aquel año uno D.C., un poco curioso eso”.
Además de analizar la situación en Medio Oriente, Segato vinculó esta lógica de violencia con delitos sexuales recientes que, según dijo, no deben entenderse como hechos individuales, sino como prácticas que refuerzan pactos masculinos.
Citó el caso de Gisele Pellicot en Francia, drogada y explotada sexualmente por su esposo, así como la red de trata operada por Jeffrey Epstein, para ilustrar patrones donde los cuerpos de las mujeres funcionan como instrumentos de cohesión entre hombres.
Estos ejemplos, afirmó, responden a “mandatos de masculinidad” en los que la violencia contra mujeres se convierte en una forma de pertenencia y legitimación social dentro de ciertos círculos de poder.
Con sus planteamientos, Segato invitó al público a cuestionar la normalización de la violencia y la ausencia de límites jurídicos que, a su juicio, se han vuelto visibles a partir del conflicto en Gaza.