GUADALAJARA, JAL., 10 de julio de 2019.- El abogado Enrique Carpizo reiteró que hay más de ocho mil elementos de la Policía Federal (PF) que no están en disposición de migrar a la Guardia Nacional, en razón de las amenazas y represiones del proceso que han vivido en los últimos días.

«El primer día quizás sí, el segundo día ya no lo vieron tan claro y obviamente la gran mayoría de ellos no quiere estar ni en la Policía debido a todo lo que les están haciendo», dijo en entrevista luego de sostener una reunión con diputados y senadores integrantes de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión.

El representante legal de los policías federales aseguró que varios están optando por la alternativa que les ofreció el Gobierno federal de irse, pero no con un finiquito, sino con la indemnización, porque ellos son los que están cerrando las fuentes de trabajo.

Tras poco más de dos horas de reunión con la comisión de legisladores, detalló que se acordó que el Senado intervenga en la reanudación del diálogo con las autoridades federales y se les sensibilice que tienen que respetar la indemnización que por derecho les corresponde a los inconformes.

El litigante aseguró a Quadratín México que otorgan al grupo de trabajo el principio de buena fe, sin embargo, estarán vigilantes para ver los términos plasmados a través de un punto de acuerdo y que serán dirigidos a las autoridades federales.

«Esto urge porque no puede ser posible de que los policías federales sigan sin atención y sin ninguna reanudación del diálogo», subrayó a esta agencia noticiosa.

Enrique Carpizo dijo que los legisladores fueron sensibles de que no es prudente darles liquidaciones o finiquitos de tres mil 500 pesos a los policías federales, porque muchos de ellos han entregado y arriesgado su vida.

Y sobre todo el hecho de que no se han olvidado de aquellos que aceptaron pasarse a la Guardia Nacional con el propósito de que se cesen las violaciones a sus derechos laborales, pues tienen el conocimiento de que el trato ha sido bastante humillante.

Refirió una analogía que se dijo durante la reunión de trabajo: «esto ya está homologado a como cuando el marido agrede a la familia y ya ni con flores se reconstruyen la relaciones».