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Pumas termina diLEMA
GUADALAJARA, Jal., 18 de febrero de 2022.- En respuesta a las denuncias recibidas y publicadas por Quadratín Jalisco sobre el caso de un joven atleta de bádminton, José Miguel Pérez quien fue discriminado por su entrenador en el Code debido a su condición de Síndrome de Asperger, en respuesta, la dependencia estatal niega estas afirmaciones a través de un escueto comunicado.
Aunque este medio solicitó entrevista con algún funcionario para que explicaran a qué se refieren cuando aseguran que el Code Jalisco está comprometido en atender a personas con discapacidades, la respuesta fue que “se encuentran muy ocupados”.
Tampoco explican si sus entrenadores han sido capacitados en temas de inlcusión ni cuál ha sido el protocolo que aplican para tratar a los menores de edad que practican un deporte y necesitan apoyo especializado.
En el documento enviado a este medio de comunicación defienden al entrenador de Badminton en la Categoria Sub 15, Francisco Gómez, asegurando que nunca discriminó al menor y que el joven es “indisciplinado”.
El Síndome de Asperger es parte del Trastorno del Espectro Autista, se trata de una discapacidad psicosocial, estas personas suelen no comprender bien lo que es socialmente correcto o adecuado y la mayoría de las veces no saben responder cuando son señalados enfrente de todos como ocurrió en al menos dos ocasiones según relató la mamá de José Miguel, Karen Lugardo.
La misma mamá del atleta de alto rendimiento manifestó a Quadratín Jalisco que se siente muy agradecida con la oportunidad que tiene su hijo de estudiar la secundaria en el Code, de la atención que recibe en la escuela, pero al mismo tiempo, le frustra que existan algunos pocos funcionarios que no están igual de comprometidos y maltratan a quienes viven con el trastorno del espectro autista.
En el documento enviado por el Code señala: “En bádminton participan otros jugadores que padecen principios de autismo, parálisis cerebral o hiperactividad, y jamás han presentado alguna queja por discriminación; por el contrario, se ha logrado conjuntar un equipo unido y comprometido con su deporte”.
Lo cierto es que el autismo no se “padece” como señala el organismo, no es una enfermedad, no se cura, es una condición de vida y un organismo público que se dice incluyente debería utilizar lenguaje inclusivo también.
En el documento tampoco se aportan datos como la cantidad de atletas que participan con este tipo de condiciones, ni refleja el mínimo compromiso de al menos revisar estos casos, capacitar a su personal y evitar que se generen situaciones que vulneren a los menores con alguna discapacidad.