GUADALAJARA, Jal., 8 de marzo de 2020.- Con la imagen de su hija desaparecida hace años en un cartel, su nombre, sus datos, Mary no puede dejar de llorar, le faltan las fuerzas, le duele el alma, tiembla al ver pasar los contingentes de miles de mujeres vestidas de morado, no marcha con ellas, pero grita sus consignas #NiUnaMás, ¡No son muertas, son asesinadas!, ¡Libres nos queremos!, fue los gritos por muchas repetidos.

A pesar de ser una marcha en el marco del Día Internacional de las Mujeres, muchos hombres se unieron a los contingentes, tomados de la mano de sus novias, sus esposas, o sus hermanas, también estaban las que cargaban en brazos a un bebé, o en su carriola, la madre que empujaba a su hijo con alguna discapacidad, la señora adulta mayor que con pasos lentos y cansados no dejaba de avanzar.

Académicas, profesionistas, vendedoras, estudiantes, empleadas, maestras, asistentes, doctoras, sin distinción de clase social o educación, fue la tarde en la que se pudo gritarle al macho opresor, al macho violador, al estado indiferente, al gobernante corrupto, al policía al que se le teme, a las usencias que no dejan de lastimar.

Muchos dueños y empleados de negocios a lo largo de Avenida Vallarta y luego Chapultepec observaban temerosos el paso de la marcha, con una mano en la cortina o en la puerta para cerrar ante el menor indicio de riesgo, algunos sólo tomaban fotos y videos, lo cierto es que no hubo saqueos, sólo pintas con aerosol de algunas paredes y cortinas del centro de la ciudad.

Uno de los momentos más complicados fue cuando los contingentes llegaron frente a la Rectoría de la Universidad de Guadalajara donde gritaron consignas en contra de los profesores acosadores, una señora se paró frente a la escultura de Fray Antonio Alcalde para evitar que la grafitearan, tenía los brazos extendidos y en uno de ellos un rosario, no dejaba de rezar, sin embargo algunas consideraron esto una provocación y de todos modos lo hicieron y hasta hubo empujones, no pasó a más, otras reclamaron y fue lo mismo, tuvieron que guardar su coraje para otra ocasión.

El monumento de los Niños Héroes, ahora de las y los desaparecidos recibió a las más de 35 mil iluminado de color morado, desde ahí hablaron organizadoras, pero también familiares de quienes perdieron a una mujer, porque desaparecieron o porque las asesinaron.

¡No estás sola! Fue el grito de la multitud cuando hablaron quienes aún extrañan a una de ellas en casa.

“En 5 años que mi hija Erika Berenice lleva de desaparecida, nunca me había sentido así, tan arropada, tan acompañada, ¡yo lo único que quiero es que la encuentren!, ¡Justicia para Erika!”

Manuela Esparza habló de su hermana Cristina, madre de tres hijos, “esos niños ahora son mi vida, pero tengo 11 años que no sé nada de mi hermana, las autoridades me dicen que se la llevaron por puta, lo único que yo sé es que mi hermana era una mujer trabajadora.”

También estuvieron familiares de Vanesa Gaytan Ochoa asesinada por su expareja en abril 2019 afuera de Casa Jalisco.

Familia y amigos de Imelda Virgen, ella fue el primer caso reconocido como  feminicidio en Jalisco.

Michel hablo de su mamá encontrada descuartizada en la carretera y teme que maten a su abuelita y a ella y a su hermanita.

La sobrina de María Guadalupe Plascencia denunció que su tía fue asesinada por su pareja, Juan José N, dejando tres niños huérfanos hace 6 años.

Las mujeres de Jalisco llenaron las calles este 8 de marzo, ahora se preparan para dejarlas vacías el día 9, para unirse en el Paro Nacional de Mujeres, para lograr que su ausencia pese en una sociedad a la que cada vez se les hace más normal que sean asesinadas.