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GUADALAJARA, Jal., 29 de julio de 2026.- Las personas migrantes que transitan por México enfrentan un riesgo creciente de ser víctimas de secuestro y extorsión mediante falsas ofertas de trabajo, una modalidad en la que grupos del crimen organizado aprovechan las aplicaciones de banca digital para exigir pagos inmediatos a sus familiares, advirtió la investigadora del Centro María Sibylla Merian de Estudios Latinoamericanos Avanzados (CALAS), adscrito al Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad de Guadalajara, Michele Ferris Doble.
En el marco del Día Mundial contra la Trata de Personas, la especialista explicó que el acceso a herramientas tecnológicas, aunque facilita la comunicación y el envío de recursos económicos durante la migración, también ha abierto nuevas formas de vulnerabilidad.
“La tecnología en el proceso migratorio es muy compleja. Las personas la utilizan y se apropian de ella para sus propias necesidades, como compartir información, mantener redes afectivas a través de las fronteras, pero también la tecnología de la comunicación abre muchos riesgos. El acceso al dinero en tiempo real abrió muchos riesgos para ellos, porque ahora el crimen organizado sabe que las personas que van migrando tienen acceso a dinero instantáneo”.
La investigadora, quien también es académica de la Universidad de Costa Rica, señaló que durante su trabajo de campo en albergues para personas migrantes en Guadalajara y Saltillo documentó casos en los que las víctimas fueron obligadas a utilizar aplicaciones de banca electrónica o de envío de dinero para realizar transferencias mientras permanecían privadas de la libertad.
“Hemos documentado casos donde se realizaban extorsiones a través de Paypal, Western Union, entre otros. Entonces, también me llamó mucho la atención cómo estas aplicaciones de transferencia de dinero digital también se convierten en parte de esta infraestructura del crimen organizado”.
Explicó que, como medida de protección, muchas personas migrantes comparten su ubicación mediante aplicaciones como WhatsApp o mantienen comunicación constante con familiares; sin embargo, estas estrategias no eliminan el riesgo de desaparición o secuestro.
Ferris Doble añadió que la tecnología también cumple un papel fundamental para quienes migran, al permitirles mantenerse en contacto con sus familias, compartir rutas, localizar albergues, recibir recomendaciones sobre transporte y trámites de regularización, así como registrar su recorrido mediante fotografías y videos.
Respecto al panorama migratorio actual, la investigadora indicó que el endurecimiento de las políticas migratorias en Estados Unidos ha provocado que un mayor número de personas permanezca en México durante periodos prolongados, mientras buscan empleo o realizan trámites para regularizar su estancia.
“Empezamos a notar que el flujo migratorio a Estados Unidos era bastante denso y de repente se detiene. Pero las personas no están inactivas, siguen haciendo cosas como buscar empleo o realizar trámites de regularización. Es un proceso de espera activa, porque, a pesar de estar en espera, siguen haciendo cosas, aunque estén en los albergues, ya que llegan a estar hasta seis u ocho meses en estos lugares”.
La especialista también sostuvo que este escenario responde, en parte, a la política de "externalización de fronteras", mediante la cual, afirmó, Estados Unidos traslada a otros países, entre ellos México, parte de la gestión de los flujos migratorios, lo que ha incrementado el tiempo de permanencia de las personas migrantes en territorio mexicano.




