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GUADALAJARA, Jal., 9 de agosto de 2026. Al cumplirse cien años del inicio del conflicto religioso de 1926, el arzobispo de Guadalajara, José Francisco Robles Ortega, señaló que la Iglesia busca recuperar la memoria de ese periodo no para reabrir divisiones, sino para evitar que situaciones similares vuelvan a ocurrir.
Durante la rueda de prensa posterior a la misa dominical en la Catedral Metropolitana, el Cardenal explicó que el centenario representa una oportunidad para revisar las consecuencias de aquel conflicto y promover la convivencia.
“Lo recordamos y lo celebramos no para repartir culpas, ni para abrir heridas, ni para zanjar divisiones”.
Robles Ortega sostuvo que el propósito de recordar ese episodio histórico es extraer experiencias que permitan enfrentar las diferencias mediante mecanismos distintos a la confrontación.
“Lo recordamos precisamente como un acontecimiento que nos puede dar la experiencia de no volver a repetir ese tipo de conflictos”.
También señaló que la Iglesia considera que aquel periodo permite reflexionar sobre la libertad religiosa como un derecho.
“Nos da la experiencia también de buscar siempre la reconciliación, la paz por medio del diálogo, por medio del entendimiento y no por agresiones físicas”.
El arzobispo reconoció además a quienes perdieron la vida durante el conflicto por defender sus creencias religiosas.
“Nos da la oportunidad de reconocer a tantos hombres que dieron su vida, derramaron su sangre precisamente por defender su fe y defender el derecho que todos los humanos tenemos a la libertad religiosa”.
Robles Ortega señaló que la recuperación de la memoria histórica debe contribuir a una convivencia social basada en el diálogo y la reconciliación.
“Queremos actualizar la memoria de ese acontecimiento para aprender de él y para seguir luchando para vivir más integrados como familia de mexicanos, como hermanos y hermanas, hijos del mismo pueblo”.




