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GUADALAJARA, Jal., 12 de agosto de 2026.- La euforia de miles de aficionados durante los partidos del Mundial no solo se quedó en las gradas del Estadio Guadalajara. Parte de esa energía quedó registrada en el subsuelo, de acuerdo con las primeras observaciones de un grupo de estudiantes de Ingeniería en Geofísica del Centro Universitario del Sur (CUSur) de la Universidad de Guadalajara, quienes instalaron de manera temporal cuatro estaciones de registro alrededor del inmueble.
El proyecto surgió durante la materia de Sismología, cuando los estudiantes se plantearon qué ocurriría si los equipos utilizados habitualmente para registrar vibraciones del terreno se colocaban en las inmediaciones de un estadio durante un partido.
Damián de Jesús Magallanes Pérez, estudiante de séptimo semestre de Ingeniería en Geofísica, explicó que estos instrumentos son capaces de registrar movimientos muy pequeños generados por distintas fuentes, desde el paso de un automóvil hasta las vibraciones producidas por elementos naturales.
“Estos aparatos cada que vamos en campo, cuando pasa un carro cerca, lo ponemos debajo de un avión, registra un árbol, registra cada uno de los movimientos de que pasa un auto a lo lejos, de que un árbol se mueve y las raíces generan vibraciones en el suelo. Todo eso lo registra”, explicó.
A partir de esa experiencia, el equipo decidió instalar cuatro estaciones alrededor del Estadio Guadalajara durante las cuatro jornadas mundialistas que tuvo como sede, entre ellas los partidos de Guadalajara contra Congo y contra Corea del Sur.
Las estaciones fueron colocadas en distintos puntos: una en la zona de las antiguas villas paralímpicas, otra en un módulo de la Comisión Federal de Electricidad ubicado sobre Periférico, una más dentro del Poder Judicial y la cuarta en un fraccionamiento localizado al sureste del estadio.
El objetivo fue observar cómo se desplazaban las ondas generadas por la actividad humana alrededor del inmueble y cómo respondían distintos tipos de suelo.
Aunque los datos todavía no han sido procesados en su totalidad, los primeros registros mostraron diferencias entre las estaciones. Una de las que detectó mayor actividad fue la instalada en el sótano del Poder Judicial, pese a que no era la más cercana al estadio.
“Fue la que más registró esas ondas, o sea, más lo percibió, debido a que en medios más sólidos, más firmes, viaja más rápido las ondas”, explicó Magallanes Pérez.
El gol de México ante Corea quedó registrado
Uno de los registros que más llamó la atención de los estudiantes ocurrió durante el partido entre México y Corea del Sur.
Magallanes Pérez explicó que la respuesta de los aficionados fue perceptible en los instrumentos y que el momento del gol anotado por Luis Romo coincidió con uno de los picos más altos observados durante el monitoreo.
“Fue muy, muy curioso que, bueno, en los estadios se vio la respuesta de la afición, se vio más público, se vieron más abarrotados los estadios, entonces, por ende, la euforia de ese gol que cae por Romo contra Corea, sí se percibe que fue un pico altísimo, o sea, fue uno de los registros más fuertes que tuvimos”, relató.
El estudiante aclaró que estos registros no significan que la afición haya provocado un sismo en el sentido geológico convencional, sino que los saltos, gritos y movimientos sincronizados de miles de personas generan energía mecánica que se transmite al suelo en forma de ondas y puede ser detectada por los instrumentos.
Para explicarlo de manera sencilla, comparó el fenómeno con las vibraciones que pueden sentirse cerca de una maquinaria industrial o durante una obra de construcción.
“Esa energía se transmite en medio de ondas, ondas que van a viajar por el suelo, el subsuelo, como por ejemplo el ruido. El ruido es una onda que viaja por medio del aire. Entonces, en este caso, esa energía es energía que viaja por medio del subsuelo y llega hasta nosotros que lo percibimos o, en el caso de un estudio, a un aparato”, detalló.
Los equipos permiten identificar, entre otros elementos, la energía registrada, el momento en que ocurrió y la polaridad del movimiento, es decir, si el primer desplazamiento registrado fue hacia arriba o hacia abajo.
No se trata todavía de calcular una magnitud
El equipo aún no ha determinado una magnitud para estos movimientos, ya que para ello se requiere analizar variables como la energía, la distancia y el tiempo que tardaron las ondas en desplazarse.
“Sí se puede, claro que se puede. Se toma la energía, la distancia, el tiempo que tardó en viajar y ya con base a eso se toma un criterio. Nosotros no lo hemos calculado”, señaló el estudiante.
Por ello, los resultados que hasta ahora han observado son preliminares y deberán pasar por un proceso de análisis antes de establecer conclusiones definitivas.
La intención de los estudiantes es que el proyecto pueda convertirse posteriormente en una línea de investigación y, eventualmente, en un trabajo de tesis. También contemplan presentar los resultados en espacios académicos relacionados con la geofísica y la geología, así como ante instituciones vinculadas con la protección civil.
Del ruido sísmico a estadios más seguros
Más allá de la curiosidad por conocer cuánto puede “mover” el suelo la celebración de miles de personas, el proyecto puede aportar información sobre el comportamiento del subsuelo y el efecto de distintas fuentes de vibración.
Magallanes Pérez explicó que en diferentes partes del mundo se utiliza el llamado ruido sísmico —las vibraciones naturales o generadas por distintas actividades— para obtener información sobre las estructuras que se encuentran debajo de la superficie.
“En muchas partes del mundo se utiliza lo que llamamos ruido sísmico, que es las vibraciones que naturalmente tiene la Tierra”, explicó.
Puso como ejemplo investigaciones realizadas en islas de España, donde las vibraciones generadas por las olas al golpear contra la costa pueden utilizarse para obtener información sobre estructuras subterráneas.
En el caso del proyecto realizado alrededor del Estadio Guadalajara, el ruido generado por la actividad de los aficionados podría convertirse en una fuente adicional de información sobre la respuesta del terreno ante diferentes cargas.
Esto, puede hacer el cálculo de cuánta energía hace de carga al subsuelo, no es lo mismo el peso del estadio, más las personas, y ahora sumando el peso de las personas saltando. Entonces ya se le puede entregar a los ingenieros y que ellos hagan cálculos. Y tendríamos estadios más seguros”, afirmó.
Por ahora, los estudiantes continúan con el procesamiento de los datos obtenidos durante el Mundial. El análisis completo permitirá determinar con mayor precisión qué ocurrió en cada estación, cómo se desplazaron las ondas y qué información puede obtenerse de la respuesta del subsuelo ante la concentración y el movimiento simultáneo de miles de personas.
Equipo del Proyecto
Alumnos
Damián de Jesús Magallanes, José Abraham Cervantes Gonzales, Hannia Damaris Contreras Arroyo y Manrique Hanibal Venegas Villalobos
Profesores:
Doctor Juan Ignacio Pinzón López
Maestro Danny Alexander Cocuñame Ricardo




