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TLAQUEPAQUE, Jal., 1 de noviembre de 2025.- Para celebrar el Festival de Muertos, un homenaje que une a vivos y ausentes bajo un mismo cielo de fiesta, todo Tlaquepaque vibró gracias a las delegaciones de Tateposco, Toluquilla, Santa Anita y San Martín de las Flores, que se llenaron de color, música y tradición.
Calles, plazas y corazones se adornaron con catrinas elegantes, catrines de porte antiguo, papel picado que danzaba con el viento y el aroma dulce del pan de muerto recién horneado. Entre risas, música y el eco del folclor mexicano, las familias disfrutaron del ambiente que anuncia la llegada del Día de Muertos, una de las celebraciones más queridas y profundas de nuestro país.
La presidenta municipal, Laura Imelda Pérez Segura, expresó su beneplácito por los eventos realizados en las distintas colonias.
"En Tateposco, su gente participa de manera activa en este gran Festival del Día de Muertos 2025, con una amplia variedad de actividades artísticas y culturales. Es una tradición que se siente y se vive, en la que todas y todos formamos parte", resaltó la alcaldesa.
"Porque representa el orgullo de nuestras tradiciones, San Pedro Tlaquepaque es alma de la mexicanidad, y se nota en cada rincón de nuestro municipio. No podía quedar fuera de esta tradición San José Tateposco. Por eso nos caracterizamos: porque esto, en realidad, es una gran fiesta y una gran celebración que construimos entre todas y todos", subrayó Laura Imelda.
En Toluquilla, niñas y niños con los rostros pintados de calavera corrían entre los altares; los abuelos compartían historias de quienes partieron, y los jóvenes se tomaban fotografías junto a la catrina monumental de diez metros, que parecía cobrar vida.
En San Martín de las Flores, ante la expectación de la gente, se llevó a cabo el “Paseo de las Ánimas”, un evento que representa el camino simbólico que recorren las almas de los difuntos cuando regresan al mundo de los vivos.
En Santa Anita se vivió una verbena popular, donde los asistentes disfrutaron de una serie de eventos alusivos al Día de Muertos.
Porque en Tlaquepaque, la muerte no asusta: inspira. Cada ofrenda es una caricia a la memoria; cada flor de cempasúchil, una sonrisa que guía el regreso de quienes amamos.
Así, una vez más, la Ciudad de la Esperanza se unió para recordar que morir no es irse, sino permanecer en el corazón de quienes celebran la vida.




