Toman protesta 2 mil 500 ciudadanos en Redes de Cercanía en Tlajomulco
GUADALAJARA, Jal., 13 de noviembre de 2025.- Las inundaciones registradas este año en el Área Metropolitana de Guadalajara (AMG) no se deben a fenómenos meteorológicos atípicos, sino a la urbanización de zonas naturales, la modificación de cauces y la ausencia de una política pública integral para mitigar riesgos y prevenir daños. Así lo señalaron especialistas de la Universidad de Guadalajara (UdeG) en conferencia de prensa.
El investigador Luis Valdivia Ornelas, del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades, explicó que el problema radica en la ocupación de áreas altas y en la sustitución de arroyos y canales naturales, lo que impide la infiltración del agua y provoca acumulaciones que descienden hacia zonas habitadas.
“La autoridad debe reconocer que las inundaciones no están asociadas con fenómenos atípicos ni sólo con basura. El origen es la invasión de áreas naturales y la alteración de los cauces”.
Valdivia recordó que los recientes desbordamientos del Arroyo Seco, en Tlajomulco, y del Arroyo Hondo, en Zapopan, son ejemplos de los efectos de construir en zonas que solían funcionar como áreas de absorción. También advirtió que la ciudad es una región altamente vulnerable, donde cada año se presentan tormentas intensas de 30 a 50 milímetros.
El especialista insistió en la necesidad de un programa de intervención inmediata durante el temporal, especialmente porque las tormentas suelen ocurrir entre las 14 y la medianoche, horarios de alta movilidad.
De acuerdo con del profesor invertigador, las afectaciones ya no se concentran en un solo punto de la ciudad. “Ahora las inundaciones son masivas, abarcan sectores amplios y afectan la movilidad, la actividad económica y la seguridad de la población”.
Por otro lado, el académico Jorge Fernández Acosta, del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño, añadió que la ciudad está rebasada, pues la infraestructura hidráulica es insuficiente y no existen programas de prevención ni de orientación a la población para saber cómo actuar ante una tormenta severa o una inundación.
“Mientras no se implementen programas de prevención y actuación para autoridades y ciudadanía, seguirá faltando información básica y se corre el riesgo de normalizar muertes”.
Los especialistas recordaron que, desde la desaparición del Río San Juan de Dios y su reemplazo por un colector, se han eliminado al menos siete cauces naturales, lo que ha reducido la capacidad de desahogo de la ciudad.
También alertaron sobre el posible impacto que tendría la urbanización de cinco hectáreas del Bosque Pedagógico del Agua, en la zona de Colomos. Advirtieron que esa intervención aumentaría el volumen de escurrimientos hacia Plaza Patria, un punto históricamente vulnerable donde la avenida Patria ha colapsado en múltiples ocasiones.




