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PUERTO VALLARTA, Jal., 29 de junio de 2026.- La mayor presencia de cocodrilos en playas, esteros y zonas urbanas de Puerto Vallarta y Bahía de Banderas no obedece a un cambio en el comportamiento de estos reptiles, sino a la reducción de su hábitat natural y al incremento de la actividad humana en las áreas donde históricamente han habitado. Así lo afirmó Lesly Solís, bióloga de SOS Cocodrilo Nayarit, organización dedicada al estudio, preservación y conservación de esta especie.

"Te puedo comentar que no está cambiando el comportamiento de los animales. Al tener una menor cantidad de espacio es un comportamiento natural que ellos salgan a buscar nuevos lugares para poder subsistir", explicó la especialista. Detalló que durante la temporada de lluvias es completamente normal observar un mayor número de cocodrilos en el océano, debido a que la descarga de agua dulce de los ríos modifica temporalmente las condiciones del mar.
"En temporada de lluvias es completamente normal que haya mayor cantidad de cocodrilos en el océano, debido a que en la parte de arriba del agua es más agua dulce que salada y soportan más tiempo estar ahí a la espera de que las corrientes bajen", señaló. Agregó que estos desplazamientos suelen registrarse principalmente durante la tarde y la noche, ya que es el periodo de mayor actividad para la especie. Asimismo, indicó que es normal que salgan al mar para alimentarse, incluyendo tortugas marinas, y que algunos ejemplares adultos presenten un comportamiento más territorial.
Las zonas donde con mayor frecuencia se observan estos reptiles corresponden a la desembocadura del río Ameca, la boca del estero Boca Negra y Boca de Tomates, sitios cercanos entre sí y que forman parte de su hábitat natural. "El cocodrilo no está cambiando su comportamiento. Lo que está cambiando es la cantidad de espacio que les queda, la cantidad de afluencia de personas y el tipo de dinámica que las personas tienen en hábitats naturales de los cocodrilos", afirmó.

Sin embargo, advirtió que sí existe un factor que puede modificar la conducta de los ejemplares: la alimentación proporcionada por las personas. "Lo que sí creo que está cambiando, tanto en animales como en personas, es que ahí en Boca de Tomates los alimentan y eso sí puede cambiar el comportamiento. Lo que hay que erradicar es eliminar esos comportamientos humanos, no pensar en erradicar al ejemplar o decir que el animal está cambiando su comportamiento", enfatizó.
En ese sentido, hizo un llamado a las autoridades para reforzar las acciones preventivas y evitar que continúe esta práctica. "Ahí lo que se tiene que erradicar es que la autoridad sea más decisiva en eliminar la alimentación de los cocodrilos en esa zona y, obviamente, hacer trabajos de prevención, difusión y permanencia constante para regular las actividades humanas en las zonas donde hay mayor afluencia y actividades de cocodrilos", expresó.
Finalmente, Lesly Solís consideró que la responsabilidad debe ser compartida entre autoridades y sector privado, particularmente por los desarrollos turísticos ubicados cerca de los hábitats de la especie.
"Eso sí es necesario, tanto del sector público como del sector privado, porque la cantidad de personas en estos hábitats también responde al crecimiento de los desarrollos turísticos. Ellos tienen una corresponsabilidad con las medidas preventivas y de difusión. Entonces, eso es lo que realmente está cambiando y es el humano el que tiene que mejorar sus actividades para prevenir", concluyó.




