GUADALAJARA, Jal., 7 de agosto de 2020.- Pasan los años y el río Santiago sigue cubierto de espuma en algunos tramos. Los fuertes olores debido a los contaminantes que presenta son perceptibles. A pesar de las múltiples denuncias de habitantes cercanos a este río por los gases que emergen y que han enfermado a varias personas, ningún gobierno ha logrado darle solución.

El investigador de la Universidad de Guadalajara (UdeG), José Antonio Gómez Reina, afirma que además de que el mencionado cuerpo de agua tiene metales pesados fuera de norma, no se monitorean los contaminantes denominados persistentes o emergentes que son también nocivos, y las plantas de tratamiento no están diseñadas para tratarlos.   

“Algunos que están fuera de la norma. El arsénico está fuera de norma. Está también fuera de norma el plomo, el zinc, el estaño. Dentro de la norma oficial mexicana no establecen ninguno de los que te dije, los persistentes o emergentes. Los persistentes como: hormonas, anticonceptivos medicamentos nanomateriales, y todo esto cuando pasa por las planta de tratamientos, no están diseñadas para tratar eso, entones todo eso te llega a la casa”, explica.

La cuenca, en su extensión de 130 kilómetros, recibe las aguas residuales de las poblaciones de Ocotlán, Poncitlán, Atequiza, El Salto, Juanacatlán y la zona conurbada de Guadalajara.

En 2012 fue actualizada la Red Nacional de Monitoreo de la calidad del agua. Ésta se rediseñó a nivel nacional y consecuentemente en el estado de Jalisco y en el río Santiago.  

La contaminación en el río Santiago ha traído como consecuencia que algunas colonias de la ciudad reciban agua turbia, como fue el caso de junio, alrededor de 40 colonias de la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) se vieron afectadas.  

“Hubo un tandeo que dejaron a la ciudad sin agua porque tenían a hacer unas obras y después de eso a tiempo se empezaron a presentar el problema esto de las aguas sucias, agua turbia. Inclusive todavía continúa en algunas colonias, siguen recibiendo agua de mala calidad, y porque estamos conectados a un acueducto y este acuaférico ahí recibe toda el agua y la recibe en toda la ciudad, en unas se va mayor cantidad de contaminación que otras”, señala.   

La Universidad de San Luis Potosí y la Comisión Estatal del Agua realizaron en 2010 un estudio en el que se alertaba de la presencia de metales pesados en el río Santiago. 10 años después un grupo de personas reclamó la violación de sus derechos, pues su salud se deterioró por diversos padecimientos como cáncer e insuficiencia renal, las protestas por la contaminación del río Santiago aún continúan .