Celebra Demetrio Bilbatúa el Ariel de Oro: dediqué mi vida a esto
GUADALAJARA, Jal., 27 de abril de 2026.- Con la promesa de sacudir los cimientos del género y alejarse de las aventuras clásicas que marcaron a toda una generación, el cineasta Lee Cronin —recordado por su impacto con Evil Dead Rise— se aventura ahora en las arenas del terror psicológico con su versión de The Mummy.
En entrevista, el director compartió su visión sobre este ambicioso proyecto que busca, ante todo, ser un espectáculo asombroso que no se parezca a nada visto anteriormente en la gran pantalla.
Para Cronin, el reto no residía únicamente en capturar paisajes desérticos o escenas a gran escala, sino en profundizar en el alcance de la historia. "Sabía que quería contar algo que tuviera más que una narrativa lineal; hay un ángulo detectivesco que lo hace diferente a un filme de horror convencional", detalló el cineasta.
Uno de los sellos distintivos de esta producción, que llegó a las salas el pasado 17 de abril de 2026, es el uso de efectos prácticos por encima de lo digital. El director enfatizó que su objetivo es empujar lo tangible hasta el límite:
Cronin compara su narrativa con una montaña rusa oscura: a veces silenciosa, otras veces un golpe directo a la mente. "Como cineasta, siempre buscas gente que te ofrezca ideas, y Terry nunca se quedó corto", añadió sobre la colaboración creativa detrás de cámaras.
Esta nueva entrega de The Mummy, producida por gigantes del terror como Blumhouse y Atomic Monster, no solo juega con los elementos tradicionales de una casa encantada, sino que explora la mummification desde un ángulo de posesión y drama familiar, protagonizado por Jack Reynor y Laia Costa.
La cinta se posiciona ya como una experiencia diseñada para ser vivida en el cine, donde el poder del asombro es, en palabras de Cronin, "todo parte de la experiencia".




