
Se acabó el sueño de Chivas y América remontó con autoridad
GUADALAJARA., 11 de julio de 2024.- Acompañado de su familia y amigos, y sobre todo, bajo el cobijo de la Universidad de Guadalajara, el gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, por primera vez se dejó ver triste y vulnerable al dar el último adiós a su padre, el ex rector Enrique Javier Alfaro Anguiano durante el homenaje que le rindieron en el Paraninfo.
Dijo que este espacio ha sido imponente para él desde que era niño y visitaba a su papá en su oficina, porque los murales de José Clemente Orozco le daban miedo por su intensidad, y al mismo tiempo le daba mucha alegría compartir el tiempo con sus compañeros de trabajo.
“Esta fue su casa, la Universidad fue la institución que le permitió hacer más de lo que le tocaba en la vida, esta Universidad le dio la oportunidad de ponerse a prueba así mismo y le dio la oportunidad de trascender”,
Dijo que le costó mucho trabajo entender por qué siendo un personaje tan importante se negó a participar en la política, buscar otro puesto fuera de la Casa de Estudios.
Enrique Javier Alfaro Anguiano, fue Rector en el periodo 1983-1989, el actual rector, Ricardo Villanueva Lomelí mencionó que fue un hombre de su época, que defendió a la universidad con mucha pasión, que su lealtad fue inquebrantable al grupo en el que se formó, que fue congruente hasta el último día con sus convicciones y que la educación de los jóvenes fue la causa profesional de su vida.
“El rector Alfaro Anguiano deja muy clara la visión que tenía su generación, herederos de una causa que dejaron en sus manos grandes personajes de nuestra universidad, como José Guadalupe Zuno y Enrique Díaz de León. Don Enrique Alfaro Anguiano y su generación defendieron los valores de la universidad posrevolucionaria y cumplieron su misión con creces. En reciprocidad con don Enrique, y con las universitarias y los universitarios de su generación, lo menos que puede hacer nuestra generación es defender a la universidad del siglo XXI con la misma fuerza y pasión que tuvieron ellos”.
La profesora investigadora Esmeralda Matute Villaseñor, recordó que el académico fue un hombre de firmeza, generosidad y humanismo que condujo el rumbo de la comunidad universitaria con vocación educativa y congruencia ejemplares.
“Luchó incansablemente por la educación pública, laica, popular y gratuita; su convicción por la educación de la juventud universitaria no tuvo límites. Vivió para la educación, consecuente, tolerante, respetuoso, amable, firme y generoso; profesó su vocación educativa con profundo respeto por la trascendencia y el valor que a ésta le reconocía”, dijo.
Durante el homenaje se montaron diversas guardias de honor a cargo de familiares, funcionarios universitarios, el Consejo de Rectores, maestros eméritos y gremios, funcionarios de gobierno, integrantes del partido Movimiento Ciudadano, cámaras empresariales, presidentes municipales, diputados, integrantes de Poder Judicial, exfuncionarios y compañeros de generación, la Administración General de la UdeG y los Hospitales Civiles de Guadalajara.