Inicia Tlajomulco megaplan de bacheo y reencarpetado en Zona Valle
GUADALAJARA, Jal., 2 de febrero de 2026.- El frío de la madrugada en el Bajío cala en los huesos, pero el ritmo de los pasos y el murmullo de los Sanjuaneros mantienen el calor. No van solos; son parte de un río humano que fluye por la orilla de la carretera, trayecto custodiado por oficiales de la Policía Estatal de Caminos, Policía Regional, Policía Estatal Preventiva y Policía Vial de la Secretaría de Seguridad, quienes en silencio y con respeto, cuidan y resguardan su andar.
Caminar a San Juan no solo es un viaje, es un despojo que purifica el alma y espíritu, pues el trayecto rememora a menor escala las vicisitudes de la vida en el andar de la Peregrinación de las Sombras, una de las mayores expresiones de fe en México que se remonta a 1623.
Bajo diversas circunstancias, las y los peregrinos, provenientes del interior de Jalisco, así como de Guanajuato, Querétaro, San Luis Potosí y la CDMX, salen de casa con una mochila ligera, pero una fe pesada.
Juntas y juntos, cuando los fieles levantan la vista y ven esa pequeña figura vestida de oro y azul, el cansancio desaparece: por fin, llegan a ver a la Inmaculada Concepción.
No hay palabras, es inefable, solo hay lágrimas, generalmente acompañadas de un suspiro profundo de alivio y satisfacción.
¡Significa que lo lograron! Entregaron más que sacrificio y esfuerzo a Nuestra Señora de San Juan de los Lagos, y a cambio, retornan con la certeza de que no caminan solos por la vida.
Salir de la Catedral Basílica, en el corazón del municipio alteño, bajo el sol brillante de la Candelaria, es sentirse con la esperanza renovada y la emoción de volver el año siguiente.




