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GUADALAJARA, Jal., 16 de abril de 2021.- Con el objetivo de prevenir que en otras partes del país o del mundo se adjudiquen las pitayas como especies propias, la Secretaría Agricultura y Desarrollo Rural (SADER Jalisco) registrará algunas variedades para evitar la biopiratería.
Salvador Álvarez García responsable del despacho de la SADER, reveló que esta cactácea es de gran peso socioeconómico en la Región Lagunas y otras regiones del agro estatal y este año la producción jalisciense sigue con un panorama positivo.
Puntualizó que el impacto estas obras del corredor, situado en los municipios de Amacueca y Techaluta, se verá en esta temporada de venta de pitayas, cuya producción se tendrá en pleno a fines de este mes y hasta que lleguen las lluvias.
Por su parte, el director de Fomento Hortofrutícola de la SADER Jalisco, Néstor Olivares Mora, refirió que el tema de la identidad genética supone registrar algunas variedades ante el Servicio Nacional de Inspección y Certificación de Semillas (SNICS) del Gobierno Federal, para prevenir la biopiratería.
Las variedades que se pretende blindar con el registro del SNICS son las que llevan los nombres populares de Mamey, Tenamaxtle, Amarilla (color naranja débil), Blanca ácida, Morada y Blanca, todas ellas del género Stenocereus.
Señaló que luego de un trabajo de campo y de sistematización de información, ya se tienen en marcha las gestiones necesarias.
“De parte de la academia han tenido esa incursión para blindar la genética de las pitayas y no dejar libre esa ruta, porque en otros países podrían utilizar la genética para propagarla”.
Los parajes pitayeros jaliscienses se concentran en la Región Lagunas, particularmente en Techaluta de Montenegro, Amacueca, Teocuitatlán de Corona y Zacoalco de Torres, por mencionar algunos municipios. Aunque también hay en otras latitudes, como en el famoso Llano en Llamas.
En los últimos años se ha avanzado gradualmente en la tecnificación de la pitaya en la Región Lagunas, registrando avances importantes en reducir el tiempo de aprovechamiento de las plantas con técnicas de mejoramiento de suelos y fertilización, por lo que aumenta la relevancia de la protección legal de la genética de las pitayas, algo que ya se hizo en Oaxaca, entidad líder en volumen de producción, seguida de Jalisco.
Cerca del 70 por ciento de la población de Techaluta es beneficiada directa o indirectamente, ya sea por trabajar durante la temporada o por los resultados económicos que se ven reflejados durante y después de la época de pitayas.
En promedio, una hectárea con aproximadamente 700 tallos genera una producción real de alrededor de 50 mil frutos en la temporada, con un peso promedio de 100 a 150 gramos y un valor que oscila entre los cinco y un pesos. Se tiene una ganancia de 140 mil pesos por hectárea (si la fruta es vendida a tiempo y sin castigo al precio).
Actualmente los vendedores de esta fruta ya se encuentran instalados en la zona de Mexicaltzingo donde bajo medida sanitarias ofrecen la bolo en 10, 15 y 20 pesos, según el peso, esto porque apenas están saliendo las primeras cosechas. Esperan este año poder recuperar un poco de las ventas perdidas que tuvieron el año pasado debido a la pandemia de Covid 19.