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GUADALAJARA, Jal., 29 de septiembre de 2026.- El Lago de Chapala mantiene una reserva de agua cercana al 69.9 por ciento de su capacidad total tras un periodo de precipitaciones constantes en la región, con la expectativa de superar la barrera del 70 por ciento debido al escurrimiento acumulado por el paso del huracán Polo, la tormenta tropical Rachel y el vertido de presas que tributan a la cuenca.
El director del Instituto de Limnología y Sustentabilidad del Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias (CUCBA), Eduardo Juárez Carrillo, explicó que el nivel se ha conservado estable en las últimas semanas gracias al equilibrio entre la captación pluvial directa y la reducida evaporación.
El académico precisó que “dentro de la cuenca del Lerma todavía tenemos un exceso que podría llegar al lago de Chapala de 200 millones de metros cúbicos de agua, más la que se acumule este mes”, proyectando que en un escenario favorable el embalse alcance entre 72 y 75 por ciento al cierre de octubre, volumen clave para encarar el estiaje del próximo año ante eventuales episodios de calor extremo por el fenómeno de El Niño.
A la par de la situación en Chapala, académicos de la Universidad de Guadalajara alertaron sobre la contaminación hídrica que afecta a las cascadas de Huaxtla, en el norte de Zapopan, provocada por el vertido de lixiviados provenientes de tiraderos de basura hacia el río Milpillas.
El especialista Eduardo Juárez Carrillo advirtió sobre la gravedad de las descargas en el ecosistema local, subrayando que “las comunidades están reportando afectaciones a la salud, daños a sus huertas porque ellos riegan con aguas del Milpillas, y desplazamiento de fauna”, por lo que urgió a la contención de los contaminantes y al monitoreo ambiental continuo.
Respecto al panorama regional del recurso hídrico, la investigadora del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH), Alicia Torres Rodríguez, enfatizó las fallas en la gestión institucional a lo largo de la cuenca Lerma-Santiago.
La académica cuestionó la falta de congruencia en las políticas de saneamiento al señalar que “uno de los principales problemas de gobernanza es que se está administrando agua contaminada para todos los procesos”, agregando que “qué ganamos al invertir en plantas tratadoras de aguas residuales o en plantas potabilizadoras si no reparamos la red de distribución y el drenaje”, llamado con el que instó a involucrar al sector industrial y reparar las infraestructuras para garantizar la calidad del líquido en las comunidades e itinerarios urbanos.




