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TLAQUEPAQUE, Jal., 31 de agosto de 2026.- El mercado laboral de Jalisco mostró señales de deterioro durante el último año, con una reducción de 52 mil personas ocupadas, una caída de 76 mil trabajadores en el empleo formal y un aumento de 128 mil personas que dejaron de buscar trabajo, de acuerdo con el más reciente Boletín de análisis económico de la Escuela de Negocios del ITESO.
El número 40 de la publicación, elaborado con datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), señala que entre el segundo trimestre de 2025 y el mismo periodo de 2026 la población ocupada en Jalisco disminuyó 1.3 por ciento, mientras que la ocupación formal cayó 3.6 por ciento.
La reducción del desempleo tampoco representa, de acuerdo con el análisis, una mejora en las condiciones laborales. La tasa de desocupación pasó de 2.71 a 2.43 por ciento, pero este descenso ocurrió al mismo tiempo que se contrajeron tanto la ocupación como la fuerza de trabajo informó la académica del ITESO y responsable editorial del boletín Elvira Mireya Pasillas.
“Aunque la tasa de desocupación disminuyó de 2.71 a 2.43 por ciento, esto no refleja una mejora del mercado laboral, pues ocurrió simultáneamente con una contracción de la ocupación y de la fuerza de trabajo. La gente ya no está buscando empleo”.
La población no económicamente activa (PNEA), que incluye a personas que dejaron de buscar trabajo o que no están disponibles para trabajar por distintas razones, como estudiar, vivir de rentas o realizar labores de cuidado, aumentó 4.3 por ciento en un año. Esto representó 128 mil personas más que en el segundo trimestre de 2025.
La informalidad también está dentro de empresas formales
El análisis incorpora en esta edición la matriz Hussmanns, herramienta que permite identificar la estructura de la informalidad laboral y muestra que este fenómeno no se concentra únicamente en actividades tradicionalmente asociadas con la economía informal.
De los 1.78 millones de trabajadores informales que había en Jalisco, 53.6 por ciento laboraba en sectores vinculados directamente con actividades informales, como mercados, venta de productos caseros y otros negocios de ese tipo.
Sin embargo, 26.3 por ciento —uno de cada cuatro trabajadores informales— laboraba para empresas, gobiernos o asociaciones civiles sin contrato ni acceso a seguridad social.
Otro 12.1 por ciento se desempeñaba en actividades agropecuarias bajo condiciones precarias y 8 por ciento realizaba trabajo doméstico remunerado sin prestaciones, pese a que la legislación laboral establece la obligación de incorporarlo a la seguridad social.
Para Pasillas, estos datos muestran que la formalización de los negocios no necesariamente se traduce en empleos de calidad.
“Se cree que haciendo esto (formalizar negocios) vas a disminuir la informalidad cuando no es así, ya vimos que una proporción sustancial de la informalidad corresponde a trabajadores subordinados, trabajo doméstico, actividades agropecuarias y trabajadores sin acceso efectivo a protección social, aún dentro de unidades económicas formales”, puntualizó.
El boletín plantea que enfrentar la precarización requiere, además de promover la formalización empresarial, políticas laborales adaptadas a las condiciones de cada sector y mecanismos de protección social de carácter universal.
Mujeres ganan 22.3 por ciento menos que los hombres
El deterioro laboral también se refleja en los ingresos. Aunque Jalisco registra una proporción de pobreza laboral inferior al promedio nacional, 24.3 por ciento de la población vive en hogares cuyos ingresos laborales no son suficientes para adquirir la canasta alimentaria.
El ingreso promedio mensual de los hombres ocupados en Jalisco fue de 10 mil 177 pesos en el segundo trimestre de 2026, 3.6 por ciento menos que un año antes. En el caso de las mujeres, el ingreso promedio fue de 7 mil 911 pesos, una disminución anual de 0.1 por ciento.
La diferencia salarial entre ambos grupos alcanzó 22.3 por ciento en Jalisco, por encima de la brecha nacional de 19.5 por ciento.
El boletín relacionó esta diferencia con el deterioro general del mercado laboral estatal, particularmente con la reducción de la ocupación y del empleo formal y el incremento de la informalidad.
Vivienda sube más que los ingresos
A la reducción de los ingresos se suma el encarecimiento de la vivienda. Datos de la Sociedad Hipotecaria Federal citados por el ITESO indican que los precios de las viviendas en Jalisco aumentaron 10.1 por ciento anual durante el segundo trimestre de 2026, por encima del crecimiento nacional de 7.3 por ciento.
Desde 2017, el precio promedio de la vivienda en Jalisco acumula un incremento de 135 por ciento.
El comportamiento conjunto de los ingresos laborales, el empleo y los precios de la vivienda plantea mayores dificultades para que los trabajadores puedan acceder a una vivienda, particularmente para quienes tienen empleos informales o ingresos insuficientes.




