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GUADALAJARA, Jal., 25 de agosto de 2026.- El problema de vivienda en Jalisco no se limita a la falta de unidades habitacionales. El costo de los inmuebles, la expansión de la ciudad hacia zonas periféricas y la existencia de viviendas que terminan deshabitadas muestran una contradicción en el desarrollo urbano del Área Metropolitana de Guadalajara (AMG): mientras existe población que no puede acceder a una casa, también hay miles de inmuebles que requieren ser recuperados para volver a ser habitables.
Especialistas del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño (CUAAD) de la Universidad de Guadalajara señalaron que Jalisco enfrenta un rezago de 196 mil viviendas, en un contexto en el que el crecimiento de la mancha urbana ha desplazado población hacia municipios periféricos.
El jefe del Departamento de Proyectos Urbanísticos del CUAAD, José Luis Águila Flores, identificó entre los principales retos los costos de la vivienda dentro de la ciudad, la gentrificación y la falta de servicios como agua, electricidad y transporte público en algunas zonas de expansión.
A esto se suma, señaló, el modelo de construcción de vivienda que ha predominado en las últimas décadas y que ha favorecido el crecimiento horizontal de la ciudad.
De acuerdo con el académico, Guadalajara tiene una densidad aproximada de 100 habitantes por hectárea, mientras que en algunas ciudades de Latinoamérica y Europa alcanza alrededor de 400 habitantes por hectárea.
Águila Flores consideró que una alternativa ante el costo de la vivienda en las zonas centrales es impulsar modelos de vivienda en renta, de manera que el acceso a una vivienda bien ubicada no dependa exclusivamente de la capacidad para adquirir un inmueble.
Viviendas deshabitadas frente al déficit habitacional
La otra cara del problema es la deshabitación.
Un trabajo académico difundido por el propio CUAAD estimó que Jalisco tenía 358 mil 453 viviendas deshabitadas, mientras que el Área Metropolitana de Guadalajara concentraba 206 mil 723. Tlajomulco registraba 57 mil 151, seguido por Zapopan, con 43 mil 270, y Guadalajara, con 40 mil 946.
El fenómeno ha llevado a que Tlajomulco impulse actualmente, en coordinación con el Infonavit, un programa para recuperar viviendas abandonadas. El municipio comenzó en 2026 con la revisión de los primeros 300 expedientes y estableció como meta recuperar al menos mil viviendas durante este año, con un objetivo de largo plazo de 10 mil.
La estrategia no contempla únicamente rehabilitar las casas. Antes de intervenirlas se revisa su situación jurídica, sus condiciones físicas y el entorno urbano, y se priorizan zonas que cuenten con servicios, transporte, escuelas y otros elementos necesarios para garantizar condiciones de habitabilidad.
El caso de Tlajomulco muestra así uno de los desafíos de la política habitacional: no basta con construir viviendas si éstas se ubican lejos de servicios, empleos, transporte y equipamiento urbano o si las familias no tienen capacidad económica para habitarlas.
El costo también limita el acceso
El director de la División de Diseño del CUAAD, Ramón Reyes Rodríguez, señaló que el precio de la vivienda representa otra de las principales barreras.
Explicó que las viviendas de interés social tienen actualmente un precio aproximado de 900 mil pesos, mientras que las contempladas dentro de programas federales de vivienda rondan los 600 mil pesos.
El académico sostuvo que, con esos precios, los ingresos necesarios para asumir un financiamiento superan la capacidad económica de una parte importante de la población.




